viernes, 4 de junio de 2021

Las hormonas en el embarazo: cuáles son y cómo nos influyen


Como sabemos, las hormonas son las responsables de los cambios que sufre el organismo de la mujer durante el embarazo, desde los cambios físicos hasta esa montaña rusa de emociones que podemos llegar a sentir, donde particularmente destaca la sensibilidad que muchas experimentamos.

¿Pero cuáles son estas hormonas? Vamos a hablar de las principales hormonas durante el embarazo, cuáles son y cuál es su papel durante esta etapa.

Estrógeno

Comenzamos con el estrógeno, que es la hormona que lo inicia todo pues es la responsable del desarrollo sexual femenino. Es producida por los ovarios, y durante el embarazo también por la placenta, cuya función en esta etapa es la de garantizar un desarrollo saludable.

Progesterona

La progesterona es una hormona que se origina en los ovarios y la placenta. Esta es la hormona encargada de estimular el engrosamiento de los tejidos que envuelven el útero, preparándolo para la implantación del óvulo una vez que haya sido fecundado y para que pueda sostener el crecimiento del feto.

Mas adelante, esta hormona continúa trabajando durante el embarazo, preparando las mamas para que estén listas para producir la leche materna con la que alimentaremos a nuestro bebé.

Algunos estudios han encontrado que esta hormona, en conjunto con otras como la oxitocina que aparece durante el parto, también está relacionada con la famosa momnesia o amnesia de las madres.

Gonadotropina Coriónica Humana

La segunda en nuestra lista es quizás la hormona más famosa en esta etapa: la gonadotropina coriónica humana, también conocida como "la hormona del embarazo". Se le llama así porque solamente se produce durante el embarazo y es la responsable de mantenerlo.

Esta hormona es segregada por la placenta y aparece en la sangre y en la orina de las mujeres embarazadas aproximadamente a partir de los diez días tras la concepción. Por ello se utiliza en las pruebas de embarazo: si se detecta la presencia de esta hormona es que hay gestación.

Hemos de comentar que la GCH también puede ser usada clínicamente para inducir la ovulación en los ovarios o la producción de testosterona en los testículos. Por lo tanto, se utiliza para tratamientos de fertilidad debido a su semejanza con la Hormona Luteinizante (LH) o luteoestimulante, con un papel importante en el proceso de la ovulación.

Lactógena

Otra que también es producida por la placenta es la hormona lactógeno placentario humano, cuya misión principal es modificar el metabolismo de las mujeres durante el embarazo para facilitar el aporte de energía al feto, garantizado un adecuado desarrollo del bebé durante el embarazo.

Aunque no se ha definido exactamente cuál es su relación con la lactancia, esta hormona que aparece en el plasma sanguíneo desde la tercera semana es la responsable de algunos cambios en el cuerpo de la mujer, como el aumento del tamaño de las mamas.

Relaxina

Aunque la relaxina es una hormona que se segrega siempre, en el embarazo alcanza algunos picos. Su función, es la de ayudar al bebé a desarrollarse y favorecer su salida en el parto, al relajar los ligamentos de las articulaciones de la pelvis, haciéndolos más elásticos y permitiendo que se abra más y se ensanche así el canal del parto.

Esta hormona también es la razón por la cual los pies crecen durante el embarazo, pues al haber más elasticidad en los ligamentos para que el bebé salga, los arcos de los pies se aplanan ligeramente con ayuda del aumento de peso, y también, en conjunto con la progesterona es la razón por la cual muchas mujeres experimentan dolor pélvico en esta etapa.

Oxitocina

Conocida como la "hormona del amor", la oxitocina tiene una función muy importante al final del embarazo y cuando el bebé ha nacido: es la responsable de desencadenar las contracciones y también, favorece la lactancia materna.

Durante el parto, nuestro cuerpo libera oxitocina en altísimos niveles de manera natural. La secreción de oxitocina se estimula por la distensión del cérvix, y ayuda a que nuestro útero se contraiga, favoreciendo la dilatación del cuello uterino, el nacimiento del bebé y posteriormente la expulsión de la placenta (alumbramiento).

En cuanto a la lactancia, la oxitocina se libera en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé, favoreciendo que la leche fluya a través de los conductos hasta salir por el pezón. Esto es lo que se conoce como reflejo de eyección.

Este reflejo afecta a los dos pechos a la vez y por eso es frecuente que cuando estamos dando de mamar de un pecho, el otro también gotee. Además, la oxitocina se libera en respuesta a otros estímulos, como al ver o escuchar al bebé. Por ello, algunas madres notan que sus pechos gotean cuando oyen llorar a su bebé.

Por otro lado, la oxitocina también favorece que el útero se contraiga y disminuya hemorragia postparto. Estas contracciones después del parto se llaman entuertos, y favorecen que el útero vuelva a su tamaño habitual en el proceso de involución uterina tras el parto

  

Fuente: Bebés y más


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