lunes, 11 de marzo de 2019

Ciberacoso y grooming


Las nuevas tecnologías tienen innumerables beneficios pero también algún que otro nuevo problema como el ciberacoso y el grooming.

¿Qué es el ciberacoso?
Se habla de ciberacoso o ciberbullying cuando un menor acosa a otro menor con amenazas, insultos, coacciones, chantajes, vejaciones o calumnias, haciendo uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC): teléfono móvil, Internet, chat, redes sociales, etc. Aunque no se debe restar importancia a los casos puntuales, para hablar de acoso los hechos deben repetirse a lo largo del tiempo durante un periodo prolongado. Las víctimas y acosadores son de edades similares y tienen relación o contacto en el mundo físico. Muchas veces el acoso comienza en el mundo real, para luego pasar al mundo virtual.

El ciberbullying representa una amenaza clara para la víctima, pudiendo crearle situaciones de riesgo psíquico y físico, y puede llegar a ser constitutivo de un delito. El acosador suele tener una falsa sensación de impunidad. Lo que a veces empieza como una broma, puede acabar en el juzgado por haber vulnerado el derecho a la intimidad.

Por ejemplo, una muchacha envía a través de un MMS (mensaje multimedia) o por WhatsApp, una foto comprometida a un amigo o novio. Éste lo reenvía a sus amigos, quienes luego se burlan y chantajean a la adolescente para que sea borrado de sus móviles y así frenar el espiral de envíos. Es un problema de intimidad que en su inicio fue voluntario.

Algunas conductas pueden no llegar a ser castigadas, pese a estar tipificadas en el Código Penal, por considerarse contraproducente para los menores o por ser realizadas por sujetos menores de 14 años, que se consideran inimputables a los efectos de responsabilidad criminal. Los padres de estos menores tendrán la responsabilidad civil subsidiaria.

¿Qué es el grooming?
En el caso del grooming el acoso también es a través de las nuevas tecnologías (chat, redes sociales, etc.), pero no es entre iguales, sino que el acosador es un adulto y la víctima un menor, y habrá una intención sexual explícita o implícita. En esta modalidad de acoso las situaciones de peligro para los menores son más sutiles y latentes. Son acciones realizadas para establecer, de forma deliberada, una relación y control emocional sobre un menor, con el fin de preparar el terreno para el abuso sexual.

Los acosadores tienen preferencia por un prepúber o púber y frecuentemente son hombres casados. El menor suele ser ingenuo y no se da cuenta de que “habla” con un adulto. El acosador acaba confesando su edad y pidiendo secretismo; les convence de que no deben decirlo a los padres, pues no lo entenderían. Logran datos personales y fotografías, que cada vez serán con menos ropa. El grooming puede ser considerado como un delito englobado dentro del denominado exhibicionismo, difusión de contenidos pornográficos y corrupción de menores. Internet proporciona sensación de anonimato, pero es importante tener en cuenta que hoy en día se puede averiguar el lugar exacto y el equipo informático utilizado, aunque no necesariamente la persona que efectuó el grooming.

Existen 3 fases:
·         Fase de amistad: se pone en contacto para conocer sus gustos, preferencias y crear una relación de amistad y confianza.
·         Fase de relación: incluye confesiones personales e íntimas entre acosador y menor, estableciéndose una mayor confianza. El acosador obtiene cada vez más información sobre sus gustos y preferencias.
·         Fase con componente sexual: hay petición a los menores de su participación en actos de naturaleza sexual, grabación de imágenes o toma de fotografías.

¿Cuáles son las recomendaciones para los menores?
·         En Internet utilizar pseudónimos o nicks personales que únicamente sean conocidos por un círculo de contactos.
·         Ser cuidadoso con los datos personales que se publican.
·         Tener especial cuidado a la hora de colgar en Internet contenidos audiovisuales y gráficos.
·         No aceptar ni agregar como contacto a desconocidos.
·         No enviar imágenes o videos a usuarios en los que no hay plena confianza.
·         Comunicar a padres o tutores cualquier situación de riesgo (si un tercero solicita temas relacionados con aspectos sexuales).

¿Cuáles son las recomendaciones para los padres?
·         Deben involucrarse en el uso que hacen sus hijos de Internet.
·         Los ordenadores con webcam y acceso a Internet deben estar en zonas comunes de la casa.
·         Establecer un horario para el uso de Internet y del ordenador.
·         Educar en el uso responsable de la cámara web.
·         Educar en la difusión responsable de imágenes (no enviar a desconocidos, ni colgar según qué imágenes).
·         Supervisar, evitando ser intrusivos.
·         Comunicación abierta con hijos abordando beneficios y riesgos de las TIC.
·         Educar en la autoprotección: ser cuidadoso a la hora de facilitar datos por Internet y en las redes sociales.

Fuente: AEP 

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