viernes, 25 de enero de 2019

10 claves para cuidar de tu nariz


La nariz es el órgano que nos permite respirar, así como reconocer e identificar los olores. Además, nos protege de las sustancias dañinas para nuestro organismo que el aire puede contener. Por este motivo, debemos dedicarle de manera regular unas pequeñas atenciones que la mantengan sana y libre de obstrucciones:
1.      Respira por la nariz.
Además de humedecer y calentar el aire, la nariz actúa como mecanismo de defensa del sistema respiratorio filtrando todas aquellas partículas nocivas o irritantes que el aire contiene, lo que ayuda a prevenir los resfriados y otras afecciones. Por tanto, debemos acordarnos de respirar por la nariz en vez de por la boca y, además, hacerlo profundamente.
2.     Suénate correctamente.
En vez de presionar los dos lados de la nariz, presiona solamente uno de ellos, mientras soplas por el otro, y repite luego la operación con el lado opuesto. De esta manera, el vaciado de las fosas nasales es mucho más efectivo.
3.     No contengas los estornudos.
Solo conseguirás comprimir el aire que, al no poder salir, empujará hacia el interior de los senos nasales las mucosidades y bacterias, lo que aumenta el riesgo de infecciones. En su lugar, debes abrir mucho la boca y emplear siempre un pañuelo para evitar que las partículas líquidas se proyecten.
4.     Realiza lavados nasales cuando sea necesario.
Puedes realizarlos con aerosoles de solución salina especialmente indicados para ello, monodosis de suero fisiológico o con suero casero, que puedes fabricar añadiendo una cucharadita de sal a un litro de agua. Nunca uses bastoncillos de algodón para limpiar tus fosas nasales.
5.     No uses los aerosoles nasales más de tres días seguidos.
Lee atentamente el prospecto y no prolongues su uso, a no ser que tu médico te lo indique. Los sprays de venta libre pueden ser útiles, pero abusar de ellos puede llegar a empeorar el problema.
6.     Apuesta por la vida sana.
No fumar, practicar ejercicio de manera regular, alimentarte bien y descansar lo suficiente mejorará tus defensas y te ayudará a mantener a raya las infecciones del aparato respiratorio, además de evitar posibles recaídas. Protégete también, dentro de lo posible, de los cambios bruscos de temperatura.
7.     Conoce cómo actuar ante una hemorragia nasal.
En caso de hemorragia nasal, debes sentarte y mantener las fosas nasales cerradas durante al menos diez minutos, elevando la cabeza y apretando con suavidad la parte blanda de la nariz entre el pulgar y el índice. Aplicar compresas frías o hielo sobre el puente de la nariz puede ayudar también a detener el sangrado. Sin embargo, no es conveniente introducir algodón en las fosas porque puede quedarse dentro y romperse.
8.     Cuando estés resfriado, recurre a los vahos de vapor.
Realizarlos unas tres veces al día puede ayudarte a mantener el moco fluido para, de esta manera, eliminarlo con mayor facilidad. Puedes hacerlo dándote una ducha o llenando el lavabo de agua caliente e inclinándote sobre él con una toalla caliente. En este caso, puedes añadir algún agente balsámico como el mentol. Colocar un humidificador en la estancia para mantener el aire húmedo también puede ser útil para evitar la sequedad de la nariz.
9.     Hidrátate bien cuando estés resfriado.
Las enfermedades como el catarro o la gripe provocan una abundante secreción nasal y, a menudo, transpiración. Por ello, resulta primordial ingerir gran cantidad de líquidos cuando estamos resfriados. Son especialmente aconsejables las infusiones, tanto por su temperatura como por sus propiedades.
10.   Acude a tu médico si la congestión nasal dura más de tres semanas.
Suele desaparecer por sí misma, por lo que, si no lo hace, es preciso acudir al médico. También es necesario buscar atención médica si las secreciones nasales persisten en el tiempo o las hemorragias se vuelven demasiado frecuentes.


Fuente: Cinfasalud 

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