miércoles, 14 de diciembre de 2022

Nutrición en Navidad

 

Las estadísticas señalan que la mayoría de las personas acaban la Navidad con 3 ó 5 kilos de más. Es el reflejo de los excesos alimenticios propios de estas fiestas, que pueden tener también otras consecuencias para la salud, especialmente en personas con diabetes, colesterol elevado, hipertensión, o triglicéridos altos.

De ahí que el control de los nutrientes ingeridos y del valor energético de los alimentos sea en estas fechas un hecho muy a tener en cuenta. Y lo es más aún en personas con enfermedades crónicas cuyo tratamiento exige un plan especial de alimentación (diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión, etc.).

No es cuestión de restringir sino de incrementar las medidas propias de una vida saludable:

·      Cinco comidas al día: hay que mantener este criterio general (tres comidas principales y dos snacks, uno por la mañana y otro a media tarde), pero teniendo muy en cuenta si se va a tener una comida o cena de celebración con la familia, de trabajo o con amigos, reduciendo la ingesta calórica de las anteriores y limitando el consumo de dulces, alcohol y otros alimentos hipercalóricos. Esta recomendación es especialmente importante en caso de estar siguiendo una dieta de adelgazamiento.

·      Cuidar las raciones: se puede comer de todo, pero teniendo muy en cuenta la cantidad. Los excesos pasan factura.

·      Minimizar el peligro de los postres navideños: la bandeja con turrones y otros productos típicos navideños tienen una presencia continua en la mesa familiar durante la Navidad. Y por ello son un riesgo importante de ingerir mucho azúcar, hidratos de carbono, grasas saturadas (algunos están hechos con manteca o mantequilla), etc. Puede haber varias soluciones para evitarlo, que van desde limitar la cantidad de estos productos que se ponen sobre la mesa, hasta recurrir a los productos light que actualmente se comercializan.

·      Ejercicio: si ya es recomendable durante todo el año hacer ejercicio físico moderado al menos 20-30 minutos diarios, en Navidad conviene insistir en lo saludable de esta práctica y sugerir aumentar su intensidad y duración con el fin de quemar los excesos de las celebraciones. El baile en las fechas señaladas es una buena manera de hacerlo. El resto de los días será suficiente con un largo paseo a paso rápido. 

·      Menús equilibrados: Nochebuena, Navidad, nochevieja, Año nuevo y Reyes son fechas señaladas para las celebraciones familiares, en las que las mesas se llenan de todo tipo de alimentos, en variedad y cantidad. A la hora de confeccionar el menú es importante tener en cuenta el conjunto de nutrientes y la función que cada uno de estos cumplen, manteniendo la debida proporción entre grasas, proteínas, hidratos de carbono y azúcares:

o   El marisco es siempre una buena opción, dado su bajo contenido en grasa y sus excelentes propiedades nutricionales. Pero ¡ojo con el colesterol!

o   No puede faltar una ensalada, ya que aporta grasas monoinsaturadas, favorece el tracto intestinal por su contenido en fibra y facilita la regulación de la absorción de grasas saturadas y poliinsaturadas.

o   Carne o pescado. Es importante eliminar la grasa de la carne antes de proceder a cocinarla y seleccionar las partes magras del animal. En el caso de las aves (pollo o pavo) es preferible eliminar la piel. Pero se elija carne o pescado, en cualquier caso, es esencial cocinar sano. Se puede elaborar un plato gourmet utilizando muy poco aceite o salsas muy especiadas. Las guarniciones vegetales cocinadas al vapor son una excelente opción para el acompañamiento de estos platos.

o   Cuidado con el alcohol. Las bebidas alcohólicas son hipercalóricas y con un matiz importante: son calorías vacías, pues carecen de valor nutricional.

o   Si no puede evitarse su consumo, los refrescos mejor que sean light, pues es una buena manera de reservar las calorías para los alimentos con mayor valor nutritivo.

 

 

Fuente: Sanitas


viernes, 9 de diciembre de 2022

Pensamiento positivo

 

El pensamiento positivo nos invita a no dejar nuestro estado de ánimo en manos de las circunstancias externas. Siempre tenemos el poder de escoger aquellos pensamientos que nos ayuden a sentirnos bien.

El optimismo y el positivismo cada vez están más de moda. De todas partes nos llegan mensajes animándonos a sonreír, a disfrutar y a ser felices. Con un planteamiento tan simplista y reducido es lógico que sean muchas las personas que consideran esta propuesta un tanto infantil e ingenua. Por ello en los siguientes párrafos vamos a profundizar en la base del pensamiento positivo y en la explicación de los muchos beneficios que puede aportar a nuestra vida.

Es lunes, está lloviendo a mares y llegas tarde al trabajo. Has perdido el autobús, por lo que te toca caminar a toda prisa mientras tratas de que el paraguas no se te vuele con el viento. De pronto, en una parada de autobús o en el cuaderno de un escaparate lees un mensaje del estilo: “sonríe“, “la vida es maravillosa”. Seguramente esto te enfurezca aún más. A ti te gustaría ser feliz, pero las circunstancias no colaboran.

A pesar de que ese mensaje que te resulta tan frustrante sea una incompleta simplificación, la enseñanza que alberga es una de las más beneficiosas que podemos aprender. La vida no es maravillosa porque todo te salga a pedir de boca, es maravillosa cuando tú decides que lo sea. Sonreír no ha de ser una consecuencia a los sucesos externos, sino una decisión diaria y personal.

Pensamiento positivo y negativo

Una de las premisas más demostradas en la historia de la psicología es que no vemos el mundo como es, sino como somos. La realidad es sólo un conjunto de sucesos que toman forma a la luz de nuestros pensamientos. Son estos los que dotan de significado a lo que nos acontece, y le otorgan una valencia positiva o negativa.

Son muchas las corrientes que emplean este supuesto en sus técnicas de cambio terapéutico. Nuestros pensamientos definen nuestro estado de ánimo, independientemente de lo que ocurra alrededor. Es por ello que existen personas mayoritariamente felices y otras generalmente insatisfechas. No se trata de que las primeras tengan una vida especialmente privilegiada, sino de que estas deciden, en cada momento, alimentar su pensamiento positivo.

Podemos imaginar nuestra mente como un espacio en el que habitan dos semillas: la del optimismo y la de la de la negatividad. Cada día tenemos la oportunidad de escoger cuál regar y ayudar a que crezca. Pero hemos de saber que, cualquiera que sea la más cuidada, irá haciéndose fuerte hasta ocupar todo nuestro espacio mental.

Tienes el poder de escoger

Muchas personas pensarán: “riego la positiva cuando me ocurren cosas buenas y la negativa cuando me va mal, es lo lógico”. Puede que te resulte lógico, pero, desde luego, no es funcional. ¿Por qué dejar que tu estado de ánimo quede a la deriva de las circunstancias externas? Escoge siempre alimentar el lado positivo pues es quien te ayudará a mantener el optimismo y la motivación para salir adelante.

Regodearte en malos pensamientos, asentarte en la posición de víctima no cambiará lo que te ha sucedido. Al contrario, intensificará tu malestar y te hará percibir, únicamente, más detalles negativos. Pues, hemos de tener en cuenta que los patrones de pensamiento se retroalimentan: cuánto más piensas en negativo más fácil te resulta hallar motivos de frustración e insatisfacción. Y lo mismo ocurre, al contrario.

Sería ideal que comenzasen a inculcarnos el hábito del pensamiento positivo desde que somos niños. De esta manera nos resultaría sencillo y natural percibir la belleza de la vida y desarrollaríamos una actitud de gratitud. Seríamos capaces de ver la oportunidad en cada situación y afrontaríamos la adversidad con confianza y optimismo.

Sin embargo, muchas veces esto no ocurre y crecemos con un patrón de pensamiento negativo. Un radar para detectar la dificultad y la injusticia y sentirnos víctimas del mundo. Tras años regando la planta de la negatividad, el pensamiento positivo nos resulta incomprensible. Sin embargo, recuerda que siempre estás a tiempo de cambiar la realidad con tus decisiones.

Proponte dejar morir de sed a tus viejos patrones y comenzar a alimentar tu capacidad de percibir lo bueno. Comprobarás que, cuanto más practicas, más sencillo le resulta a tu mente hallar lo positivo. Por ello, no esperes y haz la prueba. Por muy forzado que te resulte al inicio, terminará resultándote natural.

  

Fuente: lamenteesmaravillosa