jueves, 15 de diciembre de 2022
miércoles, 14 de diciembre de 2022
Nutrición en Navidad
Las estadísticas señalan que la mayoría de las
personas acaban la Navidad con 3 ó 5 kilos de más. Es el reflejo de los excesos
alimenticios propios de estas fiestas, que pueden tener también otras
consecuencias para la salud, especialmente en personas con diabetes, colesterol
elevado, hipertensión, o triglicéridos altos.
De ahí que el control de los nutrientes ingeridos
y del valor energético de los alimentos sea en estas fechas un hecho muy a
tener en cuenta. Y lo es más aún en personas con enfermedades crónicas cuyo
tratamiento exige un plan especial de alimentación (diabetes,
hipercolesterolemia, hipertensión, etc.).
No es cuestión de restringir sino de incrementar
las medidas propias de una vida saludable:
·
Cinco comidas al día: hay
que mantener este criterio general (tres comidas principales y dos snacks, uno
por la mañana y otro a media tarde), pero teniendo muy en cuenta si se va a
tener una comida o cena de celebración con la familia, de trabajo o con amigos,
reduciendo la ingesta calórica de las anteriores y limitando el consumo de
dulces, alcohol y otros alimentos hipercalóricos. Esta recomendación es
especialmente importante en caso de estar siguiendo una dieta de
adelgazamiento.
·
Cuidar las raciones: se
puede comer de todo, pero teniendo muy en cuenta la cantidad. Los excesos pasan
factura.
·
Minimizar el peligro de los postres navideños: la bandeja con turrones y otros productos
típicos navideños tienen una presencia continua en la mesa familiar durante la
Navidad. Y por ello son un riesgo importante de ingerir mucho azúcar, hidratos
de carbono, grasas saturadas (algunos están hechos con manteca o mantequilla),
etc. Puede haber varias soluciones para evitarlo, que van desde limitar la
cantidad de estos productos que se ponen sobre la mesa, hasta recurrir a los
productos light que actualmente se comercializan.
·
Ejercicio: si ya es
recomendable durante todo el año hacer ejercicio físico moderado al menos 20-30
minutos diarios, en Navidad conviene insistir en lo saludable de esta práctica
y sugerir aumentar su intensidad y duración con el fin de quemar los excesos de
las celebraciones. El baile en las fechas señaladas es una buena manera de
hacerlo. El resto de los días será suficiente con un largo paseo a paso
rápido.
·
Menús equilibrados:
Nochebuena, Navidad, nochevieja, Año nuevo y Reyes son fechas señaladas para
las celebraciones familiares, en las que las mesas se llenan de todo tipo de
alimentos, en variedad y cantidad. A la hora de confeccionar el menú es
importante tener en cuenta el conjunto de nutrientes y la función que cada uno
de estos cumplen, manteniendo la debida proporción entre grasas, proteínas,
hidratos de carbono y azúcares:
o
El marisco es
siempre una buena opción, dado su bajo contenido en grasa y sus excelentes
propiedades nutricionales. Pero ¡ojo con el colesterol!
o
No puede
faltar una ensalada, ya que aporta grasas monoinsaturadas, favorece el tracto
intestinal por su contenido en fibra y facilita la regulación de la absorción
de grasas saturadas y poliinsaturadas.
o
Carne o
pescado. Es importante eliminar la grasa de la carne antes de proceder a
cocinarla y seleccionar las partes magras del animal. En el caso de las aves
(pollo o pavo) es preferible eliminar la piel. Pero se elija carne o pescado,
en cualquier caso, es esencial cocinar sano. Se puede elaborar un plato gourmet
utilizando muy poco aceite o salsas muy especiadas. Las guarniciones vegetales
cocinadas al vapor son una excelente opción para el acompañamiento de estos
platos.
o
Cuidado con el
alcohol. Las bebidas alcohólicas son hipercalóricas y con un matiz importante:
son calorías vacías, pues carecen de valor nutricional.
o
Si no puede
evitarse su consumo, los refrescos mejor que sean light, pues es una buena
manera de reservar las calorías para los alimentos con mayor valor nutritivo.
Fuente: Sanitas
viernes, 9 de diciembre de 2022
Pensamiento positivo
El pensamiento positivo nos invita a no dejar
nuestro estado de ánimo en manos de las circunstancias externas. Siempre
tenemos el poder de escoger aquellos pensamientos que nos ayuden a sentirnos
bien.
El optimismo y el positivismo cada vez están más
de moda. De todas partes nos llegan mensajes animándonos a sonreír, a disfrutar
y a ser felices. Con un planteamiento tan simplista y reducido es lógico que
sean muchas las personas que consideran esta propuesta un tanto infantil e
ingenua. Por ello en los siguientes párrafos vamos a profundizar en la base del
pensamiento positivo y en la explicación de los muchos beneficios que puede
aportar a nuestra vida.
Es lunes, está lloviendo a mares y llegas tarde
al trabajo. Has perdido el autobús, por lo que te toca caminar a toda prisa
mientras tratas de que el paraguas no se te vuele con el viento. De pronto, en
una parada de autobús o en el cuaderno de un escaparate lees un mensaje del
estilo: “sonríe“, “la vida es maravillosa”. Seguramente esto te enfurezca aún
más. A ti te gustaría ser feliz, pero las circunstancias no colaboran.
A pesar de que ese mensaje que te resulta tan
frustrante sea una incompleta simplificación, la enseñanza que alberga es una
de las más beneficiosas que podemos aprender. La vida no es maravillosa porque
todo te salga a pedir de boca, es maravillosa cuando tú decides que lo sea.
Sonreír no ha de ser una consecuencia a los sucesos externos, sino una decisión
diaria y personal.
Pensamiento positivo y negativo
Una de las premisas más demostradas en la
historia de la psicología es que no vemos el mundo como es, sino como somos. La
realidad es sólo un conjunto de sucesos que toman forma a la luz de nuestros
pensamientos. Son estos los que dotan de significado a lo que nos acontece, y
le otorgan una valencia positiva o negativa.
Son muchas las corrientes que emplean este
supuesto en sus técnicas de cambio terapéutico. Nuestros pensamientos definen nuestro
estado de ánimo, independientemente de lo que ocurra alrededor. Es por ello que
existen personas mayoritariamente felices y otras generalmente insatisfechas.
No se trata de que las primeras tengan una vida especialmente privilegiada,
sino de que estas deciden, en cada momento, alimentar su pensamiento positivo.
Podemos imaginar nuestra mente como un espacio en
el que habitan dos semillas: la del optimismo y la de la de la negatividad.
Cada día tenemos la oportunidad de escoger cuál regar y ayudar a que crezca.
Pero hemos de saber que, cualquiera que sea la más cuidada, irá haciéndose
fuerte hasta ocupar todo nuestro espacio mental.
Tienes el poder de escoger
Muchas personas pensarán: “riego la positiva
cuando me ocurren cosas buenas y la negativa cuando me va mal, es lo lógico”.
Puede que te resulte lógico, pero, desde luego, no es funcional. ¿Por qué dejar
que tu estado de ánimo quede a la deriva de las circunstancias externas? Escoge
siempre alimentar el lado positivo pues es quien te ayudará a mantener el
optimismo y la motivación para salir adelante.
Regodearte en malos pensamientos, asentarte en la
posición de víctima no cambiará lo que te ha sucedido. Al contrario,
intensificará tu malestar y te hará percibir, únicamente, más detalles
negativos. Pues, hemos de tener en cuenta que los patrones de pensamiento se
retroalimentan: cuánto más piensas en negativo más fácil te resulta hallar
motivos de frustración e insatisfacción. Y lo mismo ocurre, al contrario.
Sería ideal que comenzasen a inculcarnos el
hábito del pensamiento positivo desde que somos niños. De esta manera nos
resultaría sencillo y natural percibir la belleza de la vida y desarrollaríamos
una actitud de gratitud. Seríamos capaces de ver la oportunidad en cada
situación y afrontaríamos la adversidad con confianza y optimismo.
Sin embargo, muchas veces esto no ocurre y
crecemos con un patrón de pensamiento negativo. Un radar para detectar la
dificultad y la injusticia y sentirnos víctimas del mundo. Tras años regando la
planta de la negatividad, el pensamiento positivo nos resulta incomprensible.
Sin embargo, recuerda que siempre estás a tiempo de cambiar la realidad con tus
decisiones.
Proponte dejar morir de sed a tus viejos patrones
y comenzar a alimentar tu capacidad de percibir lo bueno. Comprobarás que,
cuanto más practicas, más sencillo le resulta a tu mente hallar lo positivo.
Por ello, no esperes y haz la prueba. Por muy forzado que te resulte al inicio,
terminará resultándote natural.
Fuente: lamenteesmaravillosa


