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martes, 13 de agosto de 2024

Cómo cuidar la salud mental durante las vacaciones

 

Las vacaciones pueden convertirse, si no andamos con cuidado, en una fuente de estrés adicional. Esto es así para todo el mundo, pero especialmente para las personas que tienen un trastorno mental. El hecho de romper nuestras rutinas puede provocar estrés, aburrimiento o sentirnos desbordados. La buena noticia es que hay algunas cosas que podemos hacer para facilitar que las vacaciones ayuden a impulsar nuestro bienestar emocional.

10 consejos clave para impulsar nuestro bienestar:

1.   Disfrutemos de nuestro tiempo libre.

Independientemente de dónde se desee viajar, todo el mundo desea tener tiempo para hacer todo lo que quiera durante las vacaciones. Pero, a veces, se programan tantas actividades que lejos de aligerar el estrés, acabamos añadiendo más. Por tanto, debemos permitirnos disfrutar de las pequeñas cosas (hijos, familia, amistades), desconectando del trabajo y las rutinas habituales.

Se puede resumir perfectamente con el dolce far niente de los italianos, que se inclina por no hacer nada de lo que sea habitual. Invitémonos a desconectar de la tecnología, a no pensar en las preocupaciones del futuro o a descansar en general. La ciencia nos dice que desconectarnos de nuestras tareas habituales tiene muchos beneficios para la salud mental y física.

2.  Disfrutemos de un horario de sueño saludable.

Al no haber escuela, para los que tenemos hijos, hace que la noche se alargue. Esto no significa que no sea necesario un horario. Como padres y madres tenemos que intentar mantener un horario de sueño saludable y constante para nosotros y nuestros hijos, independientemente de nuestro horario laboral y escolar. Se recomienda dormir entre 8 y 10 horas de forma ininterrumpida ya que la higiene del sueño es un componente esencial de nuestra salud mental.

3.  Prioricemos el ejercicio.

El ejercicio regular es una parte importante de la salud y el bienestar mental. Durante los meses de verano es fácil quedarse en el sofá y mirar la última serie de televisión, pero una actividad sedentaria puede favorecer consecuencias negativas en nuestra salud física y mental. Por tanto, tenemos que conseguir dedicar entre 20 y 30 minutos cada día y nos sorprenderemos de los beneficios que sentimos. Gracias al ejercicio, se liberan hormonas naturales que nos hacen sentir mejor y nos dan un impulso positivo en nuestro bienestar. Nos ayuda a reducir el estrés y a reforzar nuestro sistema inmunitario.

4.  Comamos sano.

Los alimentos que comemos tienen una repercusión directa con la función cerebral y nuestro estado de ánimo. Las dietas ricas en azúcar refinado alteran la regulación de la insulina por parte del cuerpo y pueden provocar sensaciones de irritabilidad y malestar. Una dieta mediterránea, equilibrada en nutrientes y con las cinco ingestas diarias, alimentan el cerebro y favorecen nuestro bienestar general.

5.  Aprovechemos el tiempo en la naturaleza y al aire libre.

Los estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza reduce el estrés, la ansiedad y la depresión y nos proporciona sensaciones de calma y bienestar. Durante las vacaciones, es un momento ideal para practicarlo, visitando parques, jardines, bosques o cualquier sitio en el que podamos relacionarnos con el entorno natural.

Sentir la arena bajo los pies, ver una puesta de sol o escuchar el silencio adentrados en un pinar nos recarga las pilas. Y no solo esto: el tiempo que pasamos al aire libre también puede ayudar a fomentar la conexión con nuestros compañeros de viaje, siempre que todo el mundo deje de lado los teléfonos móviles.

6.  Pongamos límites saludables.

Uno de los principales motivos por los cuales unas vacaciones pueden arruinarse es porque no ponemos límites. Tenemos que ser realistas sobre lo que podemos hacer y lo que no. Es momento de compartir tareas, aligerar las cargas y hacer participar a otras personas de las obligaciones cotidianas. Para hacerlo, necesitamos una comunicación respetuosa y abierta con la familia. Esto mejorará el funcionamiento familiar y reducirá la ansiedad y malestar durante las vacaciones.

7.  Tengamos tiempo para compartir.

Compartir el tiempo con las personas que escojamos nos dará la pausa necesaria y mejorará la calidad de nuestra salud mental. Hacer una caminata, salir a cenar con amistades, jugar a juegos de mesa o acudir a un acto cultural con tu grupo de amigos pueden ser momentos muy enriquecedores. No olvidemos que somos seres sociales que necesitamos compartir emociones y vivencias.

8.  Afrontemos nuestros sentimientos.

Con todo lo que estamos viviendo con la pandemia, es totalmente normal sentirnos un poco más emotivos. Es necesario que nos tomemos un poco de tiempo para hacer balance de nuestras emociones (ya sea tristeza, ansiedad, miedo o soledad) y, a continuación, empezar a abordarlas de la manera más eficiente. Estudios recientes han evidenciado que las personas que identifican sus emociones y toman medidas para procesarlas tienen niveles de estrés más bajos que quienes evitan identificar sus emociones. Por tanto, no intentemos pasarlas por alto ni ignorarlas por muy incómodas que sean.

Comuniquémonos también abiertamente nuestros sentimientos con los hijos. Hablemos con ellos sobre cómo se sienten o qué les angustia. Estemos disponibles durante las vacaciones para que sepan que les podemos ayudar si lo necesitan. La confianza mutua se incrementará.

9.  Seamos agradecidos.

Agradezcamos el momento en que nos encontramos y agradezcamos las pequeñas cosas que hacen otras personas por nosotros. De esta manera incrementaremos las acciones y pensamientos positivos. Si nos presionamos comparándonos con la vida de los demás, a partir de las redes sociales o las series de ficción, hagámonos el favor de desconectar de estos hábitos adquiridos. Nos sentiremos más agradecidos por las cosas que tenemos y compartimos.

10.   Relajemos el cuerpo y la mente. Reservemos tiempo para nosotros mismos.

La respiración profunda, el yoga o la meditación (mindfulness) pueden ser útiles durante los momentos en los que nos sentimos abrumados. Dedicarle 30 minutos puede hacer maravillas en nuestra salud mental durante las vacaciones. La relajación es cualquier proceso que reduce el impacto del estrés en la mente y el cuerpo. Las técnicas de relajación sencillas nos pueden ayudar a controlar el estrés. Quizás sea un buen momento para descargarnos una aplicación de mindfulness o practicar con lo que vemos en los vídeos de yoga. Asegurémonos de tomar un poco de «nosotros» cada día.

  

Fuente: Som360


martes, 6 de agosto de 2024

Consejos para cuidar a los niños en verano

 

El verano suele ser un período complicado en cuanto al cuidado de los hijos se refiere. Las vacaciones escolares y la salida de la rutina hacen que los niños tengan tiempo libre y realicen actividades que no suelen hacer normalmente.

Hemos elaborado por ello 10 consejos para intentar evitar algunos sustos innecesarios durante la época estival:

En verano, no bajes la guardia.

En esta época, sigue habiendo enfermedades. Los catarros virales, la gastroenteritis, la otitis externa, la laringitis, la conjuntivitis, las picaduras de insectos, el pie de atleta… son las alteraciones que más afectan a la salud de los niños durante los meses estivales. Ante cualquier problema de salud, no dudes en dirigirte a un especialista.

Las gastroenteritis son frecuentes del verano.

La mejor medida de prevención es extremar la higiene de manos. Los niños ahora juegan más en la calle, en el jardín o en la piscina. Otra enfermedad digestiva propia del verano es la salmonelosis. En esta patología es muy aconsejable el correcto lavado de los alimentos, su cocinado adecuado y la refrigeración en estos meses tan calurosos.

Vigila los hábitos alimenticios de tus hijos en verano.

La época de vacaciones se presta al picoteo y a comidas más desorganizadas. En verano la dieta debe ser como en cualquier época del año: variada y equilibrada, con alimentos de todos los grupos: frutas, verduras, carnes, pescados, cereales, legumbres, huevos y lácteos. Es aconsejable vigilar la tendencia al desorden en las comidas y al consumo de alimentos no nutritivos.

Durante el verano debemos vigilar que los más pequeños se hidraten a menudo.

El aumento de la temperatura ambiental aumenta la deshidratación y se vuelve necesario insistir en este tema con los niños, que además realizan más actividad física en estos meses.

Los síntomas de alerta de que el niño está deshidratado son: piel pálida y ojeras marcadas por la falta de líquido en la piel. Al principio también hay irritabilidad y si avanza, decaimiento. En bebés que tengan aún la fontanela abierta, está se hunde.

Protege a los niños y a los bebés de los golpes de calor.

Y recuerda que especialmente los niños menores de un año son los más sensibles al golpe de calor. Mantener a un niño en un coche cerrado, aunque sea por poco tiempo, exponerse al sol en horas de mucho calor o hacer ejercicio intenso sin la adecuada hidratación son situaciones que favorecen este tipo de episodios.

Aplica bien la crema solar a los más pequeños de la casa.

La crema solar debe aplicarse previamente a que el niño se ponga el traje de baño y media hora, como mínimo, antes de que se exponga al sol. Lo ideal es echar la crema en casa por todas las zonas, sin olvidar ninguna (orejas, manos, nariz, nuca, pies…). Es importante extenderla correctamente (haciendo círculos) y renovarla al menos cada dos horas. La crema no solo se utiliza los días de sol sino también los días nublados.

Si el niño sufre quemaduras, lo primero es apartarlo del sol y si tiene ampollas, buscar la atención sanitaria.

Vigila siempre a los niños en el mar y en la piscina.

Desgraciadamente, los ahogamientos son la segunda causa más frecuente de fallecimiento en menores de nueve años, por eso los niños siempre han de estar vigilados cuando están en el agua. Los expertos aconsejan enseñarles a nadar pronto, pero, aun así, hay que controlarlos siempre visualmente.

Frente a un episodio de ahogamiento, y aunque se haya respondido favorablemente a las maniobras de reanimación, el paciente debería permanecer en observación en un hospital durante 72h.

En verano, limita el tiempo de exposición a los aparatos digitales de los niños.

Aunque estén de vacaciones, conviene limitar el tiempo de exposición a pantallas. Móviles, videojuegos, televisión, películas… El verano debe ser un momento inigualable para vivir más al aire libre, hacer deporte, jugar con otros niños, leer… Los niños tienden a no encontrar los límites y debemos marcárselos y organizar su tiempo para que disfruten todo lo posible de esta época de vacaciones.

Aprovecha esta época para organizar más actividades en familia o con amigos.

¿Deben llevar los niños gafas de sol?

Sí, por muchos motivos. Proteger los ojos del sol, al igual que la piel, desde la primera infancia es muy importante para evitar fundamentalmente que los rayos UV dañen la retina del niño, así como para evitar quemaduras en la córnea que, a la larga, en la edad adulta, puedan producir cataratas o ceguera. Unas gafas de sol pueden proteger también frente a cuerpos extraños (polvo, arena…) y a la contaminación ambiental y ayudan a evitar irritaciones, escozor…

Picaduras.

¿Qué hacer ante la picadura de una medusa? Aplica agua salada si le pica una medusa: Las picaduras de medusas pueden ser muy dolorosas. Lo más importante es no frotar la zona ni echar agua dulce, pues el veneno se extendería. Hay que aplicar agua salada o suero fisiológico y si han quedado tentáculos dentro de la piel, extraerlos con unas pinzas.

¿Y qué hacer ante la picadura de un mosquito? Para reducir las molestias es recomendable lavar con agua y jabón, aplicar frío local o una solución de calamina o de amoniaco en barritas. También en los casos en que se produce una reacción generalizada (alérgica) cuando puede ser útil la administración de un antihistamínico.

  

Fuente: IMED


viernes, 23 de junio de 2023

Decálogo del buen uso de los antibióticos

 

Antibióticos: grandes aliados, si son bien utilizados

1.   Los antibióticos han salvado millones de vidas. Es imprescindible usarlos adecuadamente para que sigan siendo útiles.

2.  Solo son efectivos para las infecciones causadas por bacterias. La mayoría de las infecciones infantiles están causadas por virus y por eso no se curan ni alivian con antibióticos.

3.  La fiebre no se trata con antibióticos. Su presencia no significa que sean necesarios.

4.  La ley prohíbe vender antibióticos sin receta. Solo el médico los puede prescribir. No se deben tomar sin su supervisión.

5.  No se deben usar los antibióticos que hayan sobrado de otros tratamientos. Estos se deben llevar al punto SIGRE (puntos de recogida en las farmacias) para su reciclaje.

6.  Los antibióticos se deben tomar en las dosis, pautas y durante el tiempo que haya recomendado el médico.

7.  No se deben suspender los antibióticos aunque desaparezcan los síntomas de la enfermedad salvo por indicación médica.

8.  Los antibióticos son medicamentos seguros pero en algunos casos pueden tener efectos secundarios o producir alergias. En estos casos se debe consultar con el médico.

9.  Los antibióticos mal usados dejan de ser efectivos porque las bacterias se hacen resistentes a sus efectos. Esto supone un problema sanitario grave.

10.   Los antibióticos han de utilizarse con ciertas precauciones durante el embarazo y la lactancia. Estas circunstancias deben ser comunicadas a su médico.

 

Decálogo del buen uso de los antibióticos (enlace pdf descargable)

 

Fuente: AEPap


lunes, 17 de abril de 2023

Decálogo de la alimentación saludable para los niños

 

La salud y el bienestar de los niños depende de la alimentación. Los padres y educadores deben transmitir al niño la idea de que con la alimentación no se juega porque nuestra salud depende de ello y debemos darle a la comida la importancia que se merece. Esto significa hacer una pausa al día para sentarnos a la mesa y tomar protagonismo como comensales frente a los alimentos que vamos a tomar.

10 consejos para la alimentación de los niños

Actualmente, en nuestra sociedad los hábitos de alimentación han cambiado. Mientras antes existía un gran respeto hacia algo vital como son los alimentos y el momento de la comida, hoy en día se come cualquier cosa improvisada sobre la marcha, de pie y sin horarios.

Cambiar la manera en la que nos alimentamos en cuanto a modales es tan importante como otorgar a los alimentos la importancia que tienen y se merecen. Ambas son buenas normas y costumbres con las que deben familiarizarse los niños en casa.

1.   No existen alimentos 'malos', sino frecuencias de consumo inadecuadas. Adapta las cantidades a la edad y al desarrollo del niño.

2.  Frutas y verduras a diario. Ofrece al niño frutas y verduras diariamente, de temporada, que aporten a su organismo vitaminas, minerales y fibra.

3.  Tres o cuatro raciones de productos lácteos al día. Sirven para asegurar el calcio que los huesos, en pleno desarrollo, necesitan. Las opciones descremadas aportan la misma cantidad de calcio que las enteras.

4.  Utiliza aceite de oliva. Es el más recomendable para cocinar y tomar en crudo.

5.  Dos tomas de proteínas al día. Dos tomas moderadas al día de pescado, carne, huevos o jamón son suficientes para aportar al organismo de los niños la cantidad de proteínas que necesitan.

6.  Hidratos de carbono integrales. El pan, el arroz, la pasta, las patatas, las legumbres y los cereales aportan los hidratos de carbono complejos que el niño necesita. Si compras productos integrales, le aportarás fibras y aumentará su ingesta de vitaminas y minerales.

7.  Una buena hidratación es importante. Para beber, siempre agua. Los refrescos sólo en momentos puntuales y sin cafeína.

8.  Alimentación variada. Programa una alimentación que incluya alimentos de todos los grupos, sin abusar de ninguno de ellos. Todos los alimentos son buenos, lo importante es el equilibrio entre ellos.

9.  Alimentos envasados. La industria alimentaria ofrece productos de calidad que se adaptan a las nuevas tendencias de vida. Opta por los pescados en conserva y las verduras envasadas.

10.   Predica con el ejemplo. Cuida tu alimentación y tu hijo te imitará.

 

Fuente: Guiainfantil


lunes, 19 de diciembre de 2022

Decálogo para prevenir y/o controlar la enfermedad boca-mano-pie

 

1.   Lavarse constantemente las manos es la mejor protección.

Apuesta por un buen hábito de higiene, lavando tus manos y las de tu hijo con agua y jabón, especialmente si el niño enfermo todavía lleva pañales.

2.  El colegio o la guardería pueden esperar.

Respeta el período de aislamiento marcado por tu pediatra para evitar el contagio. Además, tu hijo se sentirá más cómodo en casa durante el proceso de recuperación.

3.  Anima a tu hijo a beber abundante líquido.

Evitará su deshidratación, sobre todo si tiene lesiones bucales que le impiden comer con normalidad.

4.  Huye de los alimentos salados, ácidos o picantes.

Durante su enfermedad, evita este tipo de alimentos que pueden aumentar el dolor de sus lesiones bucales. Ofrécele líquidos moderadamente fríos por su efecto analgésico.

5.  La boca, cuanto más limpia, mejor.

Intenta que tu hijo se enjuague cuidadosamente la boca para eliminar los restos de alimentos.

6.  Evita administrar a tu hijo fármacos sin prescripción, especialmente antibióticos.

Sigue escrupulosamente la medicación y dosificación de los fármacos que le haya recetado únicamente tu pediatra.

7.  No te asustes si a tu hijo se le caen las uñas.

Es uno de los síntomas de esta enfermedad, es poco frecuente pero, si ocurre, no te preocupes, sus uñas volverán a crecer con normalidad.

8.  Consulta con tu pediatra ante cualquier complicación.

Si tu hijo tiene una conducta anómala, respira con dificultad, tiene mal color, la fiebre le dura más de 6 días o sufre cualquier otro síntoma no habitual, acude lo antes posible a un profesional médico.

9.  Desinfecta sus juguetes.

Limpia con regularidad los objetos y juguetes con los que el niño haya estado en contacto; existen muchos virus que pueden vivir en esos artículos durante varios días.

10.   Mantén a raya las medidas higiénicas en tu hogar.

Aunque tu hijo haya pasado la enfermedad, puede contraerla de nuevo mediante otro virus diferente, así que extrema las medidas higiénicas si sabes de un brote en la escuela infantil o centro escolar.

 

Fuente: CinfaSalud

domingo, 11 de julio de 2021

Decálogo de urticaria infantil

 

1.      La urticaria consiste en la aparición de ronchas o habones en la piel que producen picor. Además, las ronchas aparecen y desaparecen con rapidez, cambian de localización y duran menos de 24 horas.

2.     La duración de la urticaria varía de unos niños a otros y casi nunca reviste gravedad. Lo más habitual es que los habones desaparezcan en minutos, horas o días, sin llegar a durar más 6 semanas (urticaria aguda). Excepcionalmente se prolongan más de 6 semanas (urticaria crónica).

3.     Las ronchas en ocasiones se asocian con angioedema, que es la inflamación no dolorosa de párpados, labios, manos, pies u otras zonas del cuerpo.

4.     La mayoría de urticarias no tienen relación con alergia. Mucha gente confunde “urticaria” con “alergia” pero son condiciones diferentes.

5.     Con frecuencia los casos de urticaria se asocian a infecciones pasajeras de tipo leve, producidas por virus, que desaparecen igual que comenzaron, sin que se pueda saber la causa (idiopática). En pocos casos es por alergia alimentaria; siendo la ingesta del alimento menor a dos horas desde la aparición de la urticaria. En otros casos pueden ser ocasionadas por alergia a medicamentos, picaduras de insectos o inducidas por factores físicos como frío, calor, esfuerzo, sudor, presión o rascado, estrés, etc. Los detergentes, suavizantes y aditivos alimentarios no producen urticaria, ni alergia.

6.     Es conveniente poner mucha atención a los minutos u horas previos al comienzo de la urticaria con respecto a los alimentos, medicamentos, picaduras de insectos o desencadenantes físicos, porque en ocasiones pueden estar relacionados.

7.     Mantenga la calma en todo momento. Aunque la urticaria puede ser molesta por el picor o la estética, suele ser una enfermedad leve, salvo que se asocien a otros síntomas tan infrecuentes como dificultad para respirar, dolor de tripa, mareo, etc. en cuyo caso se debe solicitar asistencia urgente por riesgo de anafilaxia.

8.     Con respecto al tratamiento de la urticaria, los antihistamínicos son los medicamentos más usados porque son muy eficaces y seguros. Si no se controla con estos, se pueden usar fármacos más potentes como corticoides orales u otros que le indicará el médico.

9.     Si se sospecha la causa de la urticaria habría que evitarla hasta que pueda ser valorado por el pediatra alergólogo. En aquellas urticarias que sean inducidas por factores físicos se deben evitar estas condiciones en la medida de lo posible.

10.   Derivar al pediatra alergólogo en casos de:

a.    Sospecha de origen alérgico por relación inmediata con alimentos, medicamentos, picaduras, etc.

b.    Presencia de angioedema o síntomas sugestivos de anafilaxia.

c.    Mal control de la urticaria a pesar del tratamiento adecuado con antihistamínicos.

d.    Urticaria que dure más de 6 semanas.

 

Fuente: SEICAP