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martes, 19 de marzo de 2024
domingo, 28 de agosto de 2016
Cómo actuar ante quemaduras graves
Cuanto más tiempo se tarde en aplicar los primeros auxilios, más graves
son las consecuencias de las quemaduras de tercer grado.
Los primeros auxilios que se brindan a víctimas de quemaduras graves
antes de que lleguen los servicios sanitarios reducen las secuelas e, incluso,
pueden evitar su fallecimiento. Pero tan importante es conocer qué hay que
hacer como qué acciones se deben evitar para no perjudicar al afectado. En este
artículo se describe qué hay que tener en cuenta ante una víctima con
quemaduras graves, sea cual sea su causa.
Hace solo unos años, las quemaduras que afectaban a cerca del 30% de la
superficie corporal provocaban el fallecimiento de la víctima (por
deshidratación, fallo multiorgánico o infección generalizada). Hoy en día, los
avances en medicina han conseguido que, incluso en pacientes con una afectación
cercana al 100%, sobrevivan. Pero para ello, hay que actuar de manera rápida y saber
cómo hacerlo.
Si hay alguna duda sobre la gravedad de la lesión, tratarla como si fuera
una quemadura grave.
Ante una quemadura grave, igual que otro accidente, no todo vale, sino
que hay que seguir un orden determinado: proteger a la víctima, alertar
a los servicios de emergencias llamando al 112 y socorrer al
afectado. Además, ofrecer primeros auxilios, mientras llega la ayuda médica
profesional, puede contribuir a disminuir la gravedad de las lesiones. No
obstante, en quemaduras extensas, el tiempo que transcurre desde que se produce
hasta que el paciente recibe una adecuada atención médica es un factor que
puede agravar de manera significativa el diagnóstico. Es importante tener en
cuenta que si hay alguna duda sobre la gravedad de la lesión, hay que tratarla
como si fuera una quemadura grave.
Primeros auxilios según la causa de la
quemadura
En lesiones provocadas por líquido caliente, hay que enfriar la
zona quemada con agua tibia (a 20 ºC) durante unos 15 minutos con compresas o a
chorro o en forma de ducha o baño, pero nunca con agua fría ni hielo.
Tampoco se debe retirar la ropa quemada que haya quedado adherida a la piel del
afectado.
Ante un incendio, sin que corra peligro la persona auxiliadora, hay que
intentar apartar a la víctima de las llamas y apagarle el fuego con agua,
tierra, un extintor, envolviéndola con una manta o alfombra (nunca de nailon) o
haciéndola rodar por el suelo. Hay que evitar que corra para no avivar las
llamas. Cuando la persona está de pie, tiene más posibilidades de que se le
queme la cara y aspire el humo. Quienes prestan ayuda tienen que extremar las
precauciones por el peligro de intoxicación por el humo, y ante dolor de
cabeza, debilidad o dolor en el tórax, debe ser evaluada por un profesional
médico. Además, hay que enfriar la lesión de la misma manera que en el supuesto
anterior.
En quemaduras por contacto con una superficie de metal caliente,
como una plancha, un horno o una estufa, se retirará del agente y se enfriará
la lesión.
En los accidentes producidos por electricidad, primero, y sin
tocar a la persona, hay que quitar la fuente de electricidad, bien
desconectando la corriente o retirándola con algún material no conductor, como
madera, cartón o cuerda, aunque en corriente de alto voltaje cualquier material
puede ser conductor. Una vez fuera de peligro, se debe evaluar que no esté en paro
cardiaco y/o respiratorio, y si fuera así, empezar con las maniobras de recuperación
cardiopulmonar. También hay que valorar si existe hemorragia y aplicar
compresión, o alguna fractura que habrá que inmovilizar. Las zonas quemadas se
enfriarán igual que en los casos anteriores.
Si la quemadura es por el vertido de un producto químico, hay que
retirar toda la ropa y lavar la zona a chorro con mucha agua durante unos 20
minutos como mínimo. Antes, la persona que presta el auxilio deberá protegerse
con gafas y guantes especiales, pero no siempre sirven los de látex. Se debe
vigilar que no se esparza el producto causante hacia áreas sanas, y tomar
especial cuidado con ojos y genitales, ni que se encharque en partes no
lesionadas, aunque ya esté diluido con agua.
En las quemaduras solares, se deben enfriar las áreas afectadas,
siguiendo el mismo procedimiento,
y después, mantener la piel muy hidratada con abundante crema hidratante, after
sun o geles con aloe vera. Nunca hay que aplicar vinagre ni otros productos
inespecíficos.
En lesiones
por congelación, lo primordial es interrumpir la acción del frío para
evitar que la herida progrese. En un primer momento, las zonas afectadas (dedos,
nariz u orejas) están frías, pálidas y toman una coloración azulada, y después
pueden desarrollarse ampollas. De hecho, el daño real se establece pasadas
horas o días.
Las quemaduras
por radiación suelen ser lesiones cutáneas producidas por la exposición a radiación
ionizante. En estos casos, como pueden desarrollarse entre las 24 y las 48 de
la radioterapia, se aconseja consultar con un profesional sanitario, ya que el
tratamiento dependerá del grado de la quemadura.
Primeros auxilios en quemaduras
Otros aspectos
que hay que tener en cuenta hasta que lleguen los servicios médicos son:
1. Si la víctima tiene afectadas las vías
respiratorias, no colocarle una almohada ni similar debajo de la cabeza.
2. Verificar que respira. Si no lo hace, abrir las
vías respiratorias y, si es necesario, empezar con las maniobras de respiración
artificial.
3. Proteger la piel afectada con gasas estériles
húmedas o, en su defecto, con sábanas limpias; aunque hay que evitar que
disminuya demasiado la temperatura corporal, sobre todo, si las quemaduras
afectan a una gran extensión del cuerpo. No aplicar nada encima de las lesiones
ni manipular las heridas o ampollas.
4. Si la quemadura está en dedos de manos o pies y
hay disponibles gasas estériles no adhesivas, colocarlas separando los dedos
entre sí.
5. Mantenerlo en decúbito supino (boca arriba), a
menos que tenga la espalda afectada; en este caso, ponerlo en decúbito lateral.
6. No dar al afectado ni comida ni bebida.
7. No dejar sola a la víctima hasta que no acudan
los servicios de emergencias.
Conclusión
Como resumen,
diremos que la actuación correcta ante un herido con quemaduras es la
siguiente:
1. Eliminar la causa.
2. Refrigerar con agua.
3. Cubrir o tapar la zona lesionada.
4. Evacuar al herido a un centro médico.
sábado, 20 de agosto de 2016
Cómo tratar las quemaduras leves
Para que una
quemadura evolucione de forma adecuada, es importante saber cómo actuar y,
sobre todo, qué se debe evitar.
Las quemaduras
son las lesiones más comunes que ocurren en el hogar. Y para curarlas, desde
las primeras referencias escritas que existen hasta hoy, se han utilizado
distintos tratamientos basados en discutibles razonamientos, no siempre con
buenos resultados. En la actualidad, estas lesiones se tratan como heridas
agudas, y la mayoría debería cicatrizar en no más de tres semanas. No obstante,
para que este proceso sea un éxito, es fundamental conocer cuáles son los
primeros auxilios ante una quemadura, qué tratamiento es el más recomendable y
qué signos de alarma indican la conveniencia de consultar con un profesional de
salud.
Se estima que
en las sociedades desarrolladas las quemaduras tienen una incidencia anual de una
lesión por cada 3.000 habitantes. El entorno habitual donde suceden es el
domicilio, sobre todo, en el baño y en la cocina. Sin embargo, a los accidentes
domésticos les siguen las provocadas por accidentes laborables, de tráfico y
las asociadas a actividades de ocio.
Los
principales grupos de riesgo son los niños, los ancianos y las amas de casa.
Los niños en edad preescolar (hasta los seis años) son los miembros más
vulnerables, a pesar de que en esta etapa hay diferencias relacionadas con su
desarrollo psicomotor. La mayor incidencia se da entre el primer año de vida y
los tres, momento en el que desarrolla el movimiento y la curiosidad y hay un
desconocimiento total del peligro, lo que les hace víctimas frecuentes de
quemaduras en la cocina o mediante metales calientes, entre otros accidentes.
De la misma manera, los ancianos, por su vulnerabilidad, disminución de la
sensibilidad y reflejos, son uno de los colectivos con mayor riesgo de sufrir
una lesión.
Cómo reconocer si es una quemadura leve y
se puede curar en casa
En caso de quemadura leve, lo primero es refrigerar la lesión con agua a
temperatura ambiente durante varios minutos.
La mayoría de los accidentes domésticos donde se producen quemaduras son
leves, sobre todo, escaldaduras. Pero, ¿cómo reconocer si es una quemadura leve
y se puede curar en casa? Es "complicado definir 'leve', ya que influyen
multitud de factores, además de la herida en sí. No es lo mismo una lesión en
un adulto que en un niño o un anciano. O si se padece una enfermedad, por
ejemplo: una quemadura en una persona con diabetes nunca se puede considerar
como trivial.
A modo práctico, se podría definir como leve cualquier quemadura
solar, siempre y cuando no haya fiebre, o cualquiera más profunda, pero que no
tenga una extensión más grande que la que cubriría una palma de la mano, y que
no estuviera localizada en zonas especiales, como la cara, las articulaciones,
los genitales o las manos.
Primeros auxilios ante una quemadura
En caso de quemadura leve, lo primero que aconsejan estos especialistas
es refrigerar la lesión, con agua a temperatura ambiente durante varios
minutos. Si está provocada por la exposición solar, con la aplicación de crema
hidratante a demanda será suficiente. Si se aprecia que se desprende alguna
capa de la piel, se aplica algún apósito.
El resto de días, hasta su curación total, hay que conservar la herida
limpia con agua y jabón y seguir tapándola con las menores manipulaciones
posibles. Y, muy importante, es mantener la zona afectada en reposo.
El dolor asociado se controla con estas medidas y con analgésicos de venta
libre. Pero si no fuera suficiente, se aconseja acudir al médico.
Las quemaduras son lesiones agudas que en el momento de producirse quedan
esterilizadas, por lo que el uso de antibiótico no es aconsejable.
Sin embargo, no solo es importante qué se aplica en el lecho de la
herida. Es fundamental saber qué no hay que hacer para no entorpecer su
curación. A esta cuestión: ni hielo, ni productos que enmascaren la lesión, ni
productos "milagrosos". Las quemaduras son lesiones agudas que en el
momento de producirse quedan prácticamente esterilizadas, por tanto, el uso de
antibióticos, y menos sin receta médica, no son aconsejables. Tampoco la
aplicación en los primeros momentos de productos que no dejarían ver la herida.
Más adelante, manteniéndola limpia y sin manipular en demasía es
suficiente.
Ante el uso o abuso habitual que hay de las cremas antibióticas para
cualquier quemadura, hay quien se pregunta si es fácil que estas lesiones se
infecten. Pero no, todo lo contrario. En las quemaduras de primer grado
no existe herida en sí, al estar afectada solo la primera capa de la piel, la
epidermis. Por tanto, no tendremos puerta de entrada de los gérmenes y no se
desarrollará en ningún caso infección. Cuando hay lesiones más profundas,
la infección puede surgir si no se manipula de manera correcta aunque no hay que obsesionarse; son lesiones agudas que si no se
complican, evolucionan bien en la mayoría de los casos.
Cuándo hay que acudir a los servicios
médicos
Pero, entonces, ¿cuándo hay que acudir a los servicios médicos? Los
expertos recomiendan siempre que se cumplan los criterios antes descritos:
cualquier quemadura en niños o ancianos, o en personas que padezcan alguna enfermedad
previa o cuando la herida esté en alguna localización especial. También
requieren de evaluación por parte de un
profesional todas las de origen químico o eléctrico. Y, muy importante, siempre
que se tenga alguna duda.
Para que
sea fácil, a modo de recordatorio, qué hay que tener en cuenta:
1.
Cualquier
quemadura solar debería estar totalmente resuelta en una semana.
2.
Las quemaduras
con pérdida de parte de la piel deben estar cerradas por completo entre dos y
tres semanas.
3.
Los signos de
alarma de una mala evolución serían: fiebre (más de 38 grados y habiendo
descartado cualquier otro foco), existencia de pus maloliente o estancamiento
de la curación (alargamiento de los tiempos indicados).
Siempre que aparezcan estos signos, se hace necesario que la herida sea
valorada por un profesional sanitario.
Diferenciar los tipos de quemaduras
Las quemaduras se clasifican de dos maneras: por su profundidad (o
grados) o por la causa que la provoca (lesión térmica, química, radioactiva,
solar, eléctrica o por congelación, que comportan complicaciones específicas
asociadas).
En cuanto a la profundidad, hay tres grados: de primer, segundo y
tercer grado. Estas últimas son las que revisten mayor gravedad y necesitan
atención médica urgente, ya que pueden resultar mortales. Esta clasificación la
determina la extensión y el daño sufrido por los tejidos afectados.
Las quemaduras de primer grado, que son las menos graves, se dan
en la capa más externa de la piel (epidermis), que responde con un
enrojecimiento (eritema), inflamación y dolor de leve a moderado.
Las quemaduras de segundo grado se dividen, a su vez, en
superficiales y profundas. Las superficiales afectan a toda la epidermis, pero
dejan intacta la dermis. Su signo más particular es la ampolla o flictena,
junto con coloración rosada y brillante y una gran exudación. Muy dolorosas,
dejan ligeras alteraciones en la coloración de la piel que desaparecen con el
tiempo. Las profundas dañan la dermis, y las terminaciones sensitivas
superficiales están destruidas, por eso son menos dolorosas que las
superficiales. La superficie de la lesión es de color rojo pálido o
blanquecino. A veces, surgen flictenas. Una vez cicatrizadas, dejan secuelas
funcionales y estéticas. A menudo, el tratamiento quirúrgico es el que mejores
resultados aporta.
Por último, las quemaduras de tercer grado implican una
destrucción total de la piel hasta alcanzar tejidos musculares, tendones, vasos
sanguíneos y huesos. Su característica principal es una lesión negra y dura
(escara). No tienen sensibilidad en su superficie (anestesia), aunque sí duelen
los tejidos circundantes. De evolución muy lenta, dejan secuelas importantes,
incluso psicológicas.
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