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domingo, 15 de septiembre de 2024

El riesgo de diarrea

 

Si bien es cierto que en ocasiones la diarrea puede ir asociada a cambios en nuestros hábitos alimenticios, de rutina o de estilo de vida en vacaciones, una de las principales causas de su aparición son las infecciones virales o bacterianas producidas por la ingesta de productos perecederos mal refrigerados, que han roto la cadena del frío o que no se han manipulado adecuadamente.

¿Por qué las diarreas son más frecuentes en verano?

Las altas temperaturas del verano hacen progresar la carga viral y la transmisión de bacterias en lugares públicos, favorecen la alteración de la cadena de frío y los errores en la conservación. Así, los propios alimentos se convierten en un campo de cultivo ideal para bacterias y parásitos que alteran el equilibrio de nuestro ecosistema intestinal cuando los ingerimos.

Pero estos microrganismos no son los únicos que pueden contaminar la comida. El calor y las temperaturas extremas también favorecen la presencia de un mayor número de insectos en el ambiente, que pueden introducir gérmenes en los alimentos si no los protegemos como es debido.

¿Qué es la diarrea del viajero?

Se trata de otro malestar típico de la época estival que aparece, generalmente, cuando viajamos a países más desfavorecidos con escasas condiciones de salubridad e higiene, y se produce por el contacto con gérmenes desconocidos que alteran nuestro ritmo intestinal regular. Una de las causas más habituales es la bacteria Escherichia colique, que se introduce en nuestro organismo como consecuencia de la ingesta de agua no potable o de alimentos contaminados.

Principales síntomas de la diarrea

·      Dolor abdominal y cólicos

·      Urgencia defecatoria

·      Tenesmo rectal (sensación de evacuación incompleta)

·      Náuseas y/o vómitos

·      Fiebre

·      Deshidratación.

Medidas para prevenir el problema

Se  aconseja mantener una higiene adecuada en lugares de vacaciones, no compartir cubiertos y vasos, lavarse las manos con frecuencia antes de comer, lavar muy bien frutas y verduras, y refrigerar correctamente los alimentos. En cuanto a medidas específicas para una buena conservación de los alimentos, nos recomienda cubrirlos y mantenerlos en el frigorífico o congelador hasta el momento en que vayamos a cocinarlos o comerlos. También debemos evitar dejarlos fuera de la nevera o del congelador, a temperatura ambiente y durante más de 30 minutos, una vez estén cocinados.

Tratamiento de la diarrea

Si a pesar de poner las medidas de prevención necesarias no nos escapamos de la diarrea, existen diferentes medidas con las que podemos tratarla y aliviar sus síntomas.

·      Restricción de la dieta. Consiste en seguir una dieta astringente hasta que se restablezca la función normal del intestino.

·      Reposición de líquidos y electrolitos. Debemos beber una gran cantidad de líquidos y sales de rehidratación para evitar deshidratarnos.

·      Medicamentos basados en probióticos. Ayudan a restaurar, de forma natural y rápida, la función normal del intestino. Necesitan prescripción médica.

  

Fuente: Quironsalud


viernes, 6 de septiembre de 2024

¿Cómo reconocer manchas peligrosas de la piel?

 

En la piel pueden aparecer múltiples lesiones, algunas nacemos con ellas, pero otras pueden desarrollarse a lo largo de nuestra vida. La mayor parte de ellas serán benignas y no supondrán ningún de problema para el paciente. Sin embargo, el diagnóstico temprano del cáncer de piel es esencial de cara al pronóstico de la enfermedad y su curación.

Es importante saber examinar nuestra piel para poder identificar lo antes posible los cambios que pueden producirse en las manchas de la piel. Debes saber, que los cánceres de piel detectados y extirpados a tiempo son curables, por lo que es esencial acudir a un especialista en el caso de que dudemos o nos preocupe el aspecto de una mancha o lunar.

¿Qué manchas de la piel deben preocuparnos?

Existen tres tipos de cáncer de piel que deben conocerse: el carcinoma basocelular, el carcinoma escamoso y el melanoma maligno.

Carcinoma basocelular (CBC)

Es el más común de todos los cánceres de piel. Suele crecer de forma muy lenta durante meses o años y dañar el tejido donde asienta. Algunos signos de alerta pueden hacernos sospechar de la existencia de un carcinoma basocelular, aunque hay que tener presente que algunos de ellos no son exclusivos de esta entidad y que pueden aparecer en otras afecciones dermatológicas como la psoriasis o el eczema. Los signos que deben llamar tu atención son:

·      Úlcera en la piel que no cura, forma costras durante semanas o meses.

·      Crecimiento de la lesión que forma bordes rosados, a veces con capilares en su superficie.

·      Manchas rojas o rosadas en la piel del tronco, cara o extremidades con descamación en superficie.

·      Protuberancias o nódulos perlados o translúcidos de color rojo, rosa o blanco

·      Manchas parecidas a una cicatriz de bordes poco definidos de color pálido, amarillo o ceroso.

Carcinoma de células escamosas (CE)

Este tipo es mucho menos frecuente que el anterior, pero crece de forma más rápida. Puede extenderse al resto del organismo en forma de metástasis en los ganglios linfáticos y en otros órganos y provocar la muerte si no se trata.

El carcinoma de células escamosas se encuentra a menudo en áreas expuestas al sol, aunque puede aparecer en cualquier área del cuerpo. Su aspecto es variado y puede manifestarse como un bulto, nódulo, úlcera o llaga de bordes elevados que forma costras y puede sangrar.

Melanoma maligno (MM)

Constituye el tipo menos frecuente de cáncer de piel, pero a su vez es el más peligroso cuyo pronóstico depende del diagnóstico precoz.

Puede aparecer sobre un lunar preexistente o, con mayor frecuencia, como una mancha pigmentada nueva.

Para ayudarnos a reconocer los principales signos de advertencia del melanoma, la estrategia más utilizada es el ABCDE del Melanoma:

·      Asimetría (la mitad de un lunar no es igual a la otra).

·      Bordes irregulares (desiguales, borrosos o dentados).

·      Color (los más peligrosos son los rojizos, blanquecinos y azulados sobre lesiones de color negro).

·      Diámetro (cuando el lunar mide más de 6 mm o aumenta de este tamaño).

·      Evolución (si experimenta cambios en cuanto a tamaño o forma). 

¿Cómo examinarse la piel uno mismo?

Es conveniente autoexplorar la piel una vez al mes sin olvidar ninguna parte del cuerpo, incluido el cuero cabelludo. ¡Sigue estos consejos!

·      Un momento ideal es después de ducharse; utiliza un espejo de cuerpo entero y un espejo de mano y asegúrate de tener buena iluminación. Recuerda, mirar la parte delantera y trasera de tu cuerpo en el espejo y revisar a fondo desde la cabeza a los pies (pide ayuda para revisar tu espalda).

·      No olvides examinar la cara, cuello, orejas, brazos y cuero cabelludo. Cuando examines tu cabeza utiliza un peine o un secador de pelo para mover el cabello y ver mejor o pídele a alguien que te ayude.

·      Presta especial a las siguientes zonas, donde los signos y síntomas pueden pasar desapercibidos: uñas, palmas de las manos, zona genital, entre las nalgas, debajo del pecho, pies, plantas de los pies y entre los dedos.

 

Lo que debes saber…

Ante cualquier duda sobre la benignidad de una lesión cutánea debemos buscar siempre asesoramiento profesional y consultar a un dermatólogo.

Ante una úlcera en la piel que no cura, una lesión que crece, protuberancias, lunares que cambian de tamaño, forma y/o color… es importante consultar.

En este sentido la autoexploración de nuestra piel una vez al mes es importante para detectarlas y poder consultar a tiempo.

 

Fuente: Mapfre

viernes, 16 de agosto de 2024

Lactancia materna y calor: consejos para dar el pecho en verano

 

Expertos en lactancia materna repasan las medidas a tener en cuenta para que mamá y bebé lleven una lactancia óptima en verano y se proporcione una correcta hidratación al bebé.

Si superar el calor del verano es difícil, todavía puede ser más complicado para la mamá que está dando el pecho y para el bebé que lacta, pues el aumento de las temperaturas tiene efectos físicos directos en ambos. Los expertos hacen un repaso de las necesidades y medidas a tener en cuenta para superar el verano tanto en casa, como si se realiza un viaje vacacional.

¿Cómo afecta el calor al bebé?

Dado que el metabolismo de los bebés es más rápido que el de los adultos, tienen mayor riesgo de deshidratación. Para mantener el nivel adecuado de hidratación los especialistas recomiendan dar el pecho a demanda, sin excepciones, siempre que el bebé quiera y acortar el tiempo entre las tomas. Pero ¿cómo sabemos que nuestro hijo puede estar deshidratado?

El niño suele pedirlo cuando lo necesita y en verano más a menudo con llanto. Pero hay muchos otros síntomas que indiquen que el bebé está sediento, como son los cabeceos, sacar a menudo la lengua y llevarse la mano a la boca, la reducción de la orina o bien orina concentrada, de aspecto oscuro y olor más fuerte. Otros indicadores de alarma podría ser la somnolencia, la irritabilidad, el sudor frío, la pérdida de vitalidad habitual o el aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

¿Cómo afecta el calor a la mamá?

La madre que está dando el pecho sufre un aumento de la temperatura corporal por dos motivos: el propio calor veraniego y el continuo contacto directo con el bebé durante el amamantamiento. La transpiración aumenta y se produce una reducción de la hidratación natural que da lugar a la disminución de leche. Por ello se destaca la importancia de beber suficiente agua o líquidos a lo largo del día, que madre y bebé lleven ropa de tejidos livianos y frescos, buscar sitios frescos al resguardo del calor y del sol para realizar las tomas, tener una botella de agua a mano para evitar interrumpirlas por la sed y colocar una gasa fina entre la piel de la madre y la del bebé para reducir el aumento de temperatura corporal de ambos por el contacto directo.

El verano puede provocar en la madre lactante un aumento de la irritabilidad, la apatía y el cansancio derivado de las altas temperaturas. Asimismo, sus niveles de ‘oxitocina’ aumentan cuando el bebé succiona y le produce sed. No hay ningún problema en beber durante la toma, al contrario, hay que hacerlo.

 ¿Hay que darle agua al bebé?

El 88% de la leche materna está compuesta por agua por lo que el bebé no necesita agua entre toma y toma si tiene menos de 6 meses y está tomando el pecho a demanda. A partir de los 6 meses, si ya ha iniciado la ingesta de otro tipo de alimentos, es bueno ofrecerle agua en vaso (no directamente de la botella ni en biberón) de vez en cuando. Si se le ofrece el pecho antes de las papillas o purés, tal y como se recomienda durante el primer año, probablemente no necesitará agua y no la querrá. A medida que se va haciendo grande y toma más cantidad de alimentos sólidos, generalmente beberá el agua que se le ofrece.

¿Qué dieta debe llevar la madre?

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda comer 5 veces al día y llevar una dieta variada que incluya todos los tipos de alimentos con un aporte mínimo de 1800 calorías diarias. En verano las verduras y las frutas de temporada (en forma de ensaladas, sopas frías, macedonia, zumos, batidos o piezas enteras) son las grandes aliadas para la madre lactante ya que aportan hidratación y nutrición a partes iguales.

¿Qué debe beber la madre para tener una buena lactancia?

Principalmente agua y zumos naturales, entre 2 y 3 litros al día o lo que le pida el cuerpo. Se deben evitar los refrescos azucarados y las bebidas estimulantes (colas, café, té), y por supuesto están contraindicadas las bebidas con alcohol.

¿Cuáles son los requisitos de conservación de la leche materna?

Si es necesario extraer la leche materna para almacenarla y transportarla, las altas temperaturas pueden hacer que pierda sus propiedades o se contamine. Es importante extremar los hábitos de higiene, limpiando bien la zona del pezón/areola, el sacaleches y los recipientes de almacenamiento. La mamá deberá mantener siempre las manos bien limpias. La leche puede refrigerarse hasta 8 días en nevera a una temperatura entre 0 y 4ºC (siempre en el fondo, no en la puerta) y no debe permanecer congelada más de dos semanas.

Si se realiza la extracción fuera de casa, la leche puede conservarse en una neverita portátil bien enfriada. El Comité de Lactancia Materna de la AEP recomienda que entre los 25 y 30ºC de temperatura ambiente, la leche materna extraída se refrigere en la nevera antes de que hayan transcurrido de 4 a 6 horas. Por encima de los 30ºC de temperatura ambiente, la leche materna no puede mantenerse fuera de la nevera más de 4 horas.

¿Puede la mamá hacer top-less durante la lactancia?

No hay ninguna contraindicación en cuanto a que la mamá lactante realice topless, no obstante, debe evitar las horas de mayor radiación solar (entre las 11 y las 16 horas). Además, debe utilizar en todo momento protector solar (la crema no pasa a la leche a través de la piel), es importante incidir posteriormente en un buen lavado del pezón y la areola antes de volver a ofrecer el pecho al bebé, para que éste no la chupe.

Consejos de los expertos para reducir las consecuencias del calor durante la lactancia:

·      No planificar un calendario turístico apretado durante los primeros meses de lactancia, especialmente durante el primer mes.

·      Si el trayecto en automóvil es largo, habrá que amamantar al bebé en ruta. Se recomienda parar y buscar una posición cómoda y fresca para los dos, sin prisas, aunque suponga alargar el tiempo del viaje.

·      Si se viaja en tren o en avión, el bebé viajará en los brazos de mamá (con un cinturón especial) y ella puede darle el pecho en cualquier momento. Tanto la mamá como el bebé deben vestir ropa ligera y fresca.

·      Colocar una gasa fina entre la piel de la madre y la del bebé durante la lactancia, para reducir la temperatura corporal de ambos.

·      Tener siempre a mano una botella de agua para evitar interrumpir la toma por la sed que aparece durante el amamantamiento.

·      Buscar sitios frescos al resguardo del calor y del sol para realizar la toma. Si se está dentro de casa y fuese necesario, se recomienda cerrar ventanas y bajar persianas.

·      Si se utiliza ventilador o aire acondicionado, o se está en un local donde tienen ventilación, hay que procurar evitar la exposición del bebé al flujo de aire.

·      Los expertos inciden en la importancia de dar el pecho a demanda, cada vez que el bebé quiera, y no darle agua entre las tomas si tiene menos de seis meses. Para controlar que el bebé esté bien hidratado, debe mojar 6-7 pañales durante el día.

 

Fuente: Topdoctors

miércoles, 14 de agosto de 2024

Deportes acuáticos: prevención de lesiones este verano

 

A pesar de los grandes beneficios para la salud, también hay varios riesgos asociados con los deportes acuáticos, como lesiones comunes en los músculos y articulaciones, ahogamiento, hipotermia, hipertermia, exposición al sol y mareo. 

Por esta razón, hoy queremos darte algunos consejos para la prevención de lesiones este verano durante la práctica de los deportes acuáticos.

Cómo prevenir las lesiones de los deportes acuáticos 

Los deportes acuáticos, además de divertidos, mejoran la circulación sanguínea, aumentan la capacidad pulmonar, potencian la musculatura, favorecen la coordinación, aumentan la capacidad cardiorrespiratoria y mejoran la salud mental.

Pero si no se practican con las prevenciones adecuadas pueden resultar peligrosos. Sigue estas recomendaciones cuando hagas deportes acuáticos durante el verano: 

Consulta a un médico antes de aventurarte.

Siempre se recomienda consultar con un profesional antes de comenzar cualquier programa de ejercicios y los deportes acuáticos no son la excepción. Consulta con tu médico de confianza sobre las limitaciones y cuidados particulares que debes tener en cuenta antes de practicar deportes acuáticos por primera vez.

Estira y calienta antes de mojarte.

Es recomendable realizar calentamientos y estiramientos antes de comenzar cualquier deporte acuático, poniendo énfasis en estirar los músculos de las piernas y las pantorrillas. También puede ser beneficioso estirar los músculos de la espalda y los brazos. 

Calienta y estira correctamente y con precaución para evitar lesiones. Recuerda estirar también al finalizar la actividad.

Usa la indumentaria adecuada.

El equipo de protección para los deportes acuáticos puede incluir chalecos salvavidas, cascos de seguridad, diademas de natación para proteger los oídos, y otros suministros de seguridad para prevenir lesiones mientras se practica algún deporte acuático. 

Es importante que selecciones el equipo de protección adecuado para el deporte en particular y usarlo adecuadamente para asegurar la máxima protección.

Sé cauteloso al zambullirse en el agua. 

Ten precaución y cuidado al momento de zambullirte, especialmente en lugares desconocidos. Evalúa las condiciones del agua, la profundidad y la distancia de los obstáculos antes de entrar al agua, además procura seguir las normas de seguridad establecidas para prevenir lesiones graves.

Las lesiones acuáticas pueden ocurrir a través del contacto mecánico con una variedad de objetos o superficies diferentes, como un dispositivo recreativo, una parte de una embarcación, rocas, corales, o pueden ocurrir a través del contacto con animales marinos.

Sigue las señales y normas de seguridad establecidas.

En las playas y ríos, las balizas pueden indicar áreas de seguridad o peligro, y las reglas establecidas por las autoridades deben ser respetadas. También debes tener en cuenta el nivel de habilidad requerido para cada deporte acuático específico. 

Como deportista, debes ser consciente de las normas básicas de comportamiento en el agua y respetar el derecho de paso de otros usuarios en las zonas designadas para cada deporte acuático.

Verifica las condiciones climáticas y ajusta la actividad.

Es importante tomar en cuenta las condiciones climáticas y ajustar la actividad de acuerdo a estos factores en los deportes acuáticos para prevenir lesiones y garantizar la seguridad de los deportistas. 

Evalúa el viento, las corrientes y la temperatura del agua y adapta la actividad de acuerdo a las condiciones. Por ejemplo, en condiciones de viento fuerte o frío, se puede optar por cambiar la ubicación de la actividad o ajustar la intensidad. 

Además, es fundamental que te informes sobre las alertas de tormenta y seguir las medidas de seguridad establecidas por las autoridades en caso de condiciones climáticas adversas.

Evalúa los riesgos específicos de cada deporte.

Los riesgos asociados con cada deporte acuático específico pueden variar dependiendo de la actividad. Infórmate sobre los riesgos específicos de cada deporte acuático y toma medidas de precaución para prevenir accidentes y lesiones graves.

·      En natación, los riesgos pueden incluir lesiones musculares o accidentes por falta de precaución en los bordes de la piscina. 

·      En el surf o el windsurf, los riesgos pueden incluir lesiones por impactos con la tabla (que es el mecanismo de lesión más común) o con otros surfistas, y el peligro de ahogamiento en caso de condiciones climáticas adversas. 

·      En el buceo, los riesgos pueden incluir el mal de descompresión o la falta de oxígeno en el equipo de buceo. 

Lo ideal es que antes de aventurarte con los deportes acuáticos realices ejercicios de tonificación muscular, elasticidad y movilidad de las articulaciones para que puedas exigirte sin problemas. 

Protege tus articulaciones con ortesis.

Es posible utilizar ortesis en deportes acuáticos para prevenir lesiones y proteger las articulaciones.

En el surf o el windsurf se pueden emplear rodilleras o coderas para proteger las articulaciones de posibles impactos, o en el buceo se pueden utilizar férulas de dedos o muñequeras para proteger las manos y las muñecas. También puedes usar ortesis para prevenir lesiones en tobillos y pies durante la práctica de deportes acuáticos.

No consumas alcohol.

El consumo de alcohol en deportes acuáticos aumenta significativamente el riesgo de accidentes y lesiones graves. El alcohol disminuye la capacidad de reacción y coordinación, lo que puede afectar tus habilidades para nadar, surfear, navegar o realizar otras actividades acuáticas de manera segura. 

El consumo de alcohol puede ocasionar una falsa sensación de seguridad, lo que puede llevarte a tomar decisiones imprudentes y a arriesgarte a situaciones peligrosas. Por estas razones, evita el consumo de alcohol antes o durante la práctica de deportes acuáticos para prevenir lesiones acuáticas este verano.

Hidrátate continuamente

La hidratación continua en deportes acuáticos es muy importante para prevenir la deshidratación. Por estar en el agua puedes pensar que no necesitas beber agua, pero esto no es cierto. Es crucial beber agua antes, durante y después de la actividad para mantener un nivel adecuado de hidratación. 

Es recomendable beber cada 30 minutos 250 ml de agua para evitar llegar a tener sed, lo cual es un síntoma claro de que el cuerpo está deshidratado. También es posible utilizar bebidas deportivas isotónicas para reponer los electrolitos perdidos durante la actividad.

  

Fuente: Orliman


martes, 13 de agosto de 2024

Cómo cuidar la salud mental durante las vacaciones

 

Las vacaciones pueden convertirse, si no andamos con cuidado, en una fuente de estrés adicional. Esto es así para todo el mundo, pero especialmente para las personas que tienen un trastorno mental. El hecho de romper nuestras rutinas puede provocar estrés, aburrimiento o sentirnos desbordados. La buena noticia es que hay algunas cosas que podemos hacer para facilitar que las vacaciones ayuden a impulsar nuestro bienestar emocional.

10 consejos clave para impulsar nuestro bienestar:

1.   Disfrutemos de nuestro tiempo libre.

Independientemente de dónde se desee viajar, todo el mundo desea tener tiempo para hacer todo lo que quiera durante las vacaciones. Pero, a veces, se programan tantas actividades que lejos de aligerar el estrés, acabamos añadiendo más. Por tanto, debemos permitirnos disfrutar de las pequeñas cosas (hijos, familia, amistades), desconectando del trabajo y las rutinas habituales.

Se puede resumir perfectamente con el dolce far niente de los italianos, que se inclina por no hacer nada de lo que sea habitual. Invitémonos a desconectar de la tecnología, a no pensar en las preocupaciones del futuro o a descansar en general. La ciencia nos dice que desconectarnos de nuestras tareas habituales tiene muchos beneficios para la salud mental y física.

2.  Disfrutemos de un horario de sueño saludable.

Al no haber escuela, para los que tenemos hijos, hace que la noche se alargue. Esto no significa que no sea necesario un horario. Como padres y madres tenemos que intentar mantener un horario de sueño saludable y constante para nosotros y nuestros hijos, independientemente de nuestro horario laboral y escolar. Se recomienda dormir entre 8 y 10 horas de forma ininterrumpida ya que la higiene del sueño es un componente esencial de nuestra salud mental.

3.  Prioricemos el ejercicio.

El ejercicio regular es una parte importante de la salud y el bienestar mental. Durante los meses de verano es fácil quedarse en el sofá y mirar la última serie de televisión, pero una actividad sedentaria puede favorecer consecuencias negativas en nuestra salud física y mental. Por tanto, tenemos que conseguir dedicar entre 20 y 30 minutos cada día y nos sorprenderemos de los beneficios que sentimos. Gracias al ejercicio, se liberan hormonas naturales que nos hacen sentir mejor y nos dan un impulso positivo en nuestro bienestar. Nos ayuda a reducir el estrés y a reforzar nuestro sistema inmunitario.

4.  Comamos sano.

Los alimentos que comemos tienen una repercusión directa con la función cerebral y nuestro estado de ánimo. Las dietas ricas en azúcar refinado alteran la regulación de la insulina por parte del cuerpo y pueden provocar sensaciones de irritabilidad y malestar. Una dieta mediterránea, equilibrada en nutrientes y con las cinco ingestas diarias, alimentan el cerebro y favorecen nuestro bienestar general.

5.  Aprovechemos el tiempo en la naturaleza y al aire libre.

Los estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza reduce el estrés, la ansiedad y la depresión y nos proporciona sensaciones de calma y bienestar. Durante las vacaciones, es un momento ideal para practicarlo, visitando parques, jardines, bosques o cualquier sitio en el que podamos relacionarnos con el entorno natural.

Sentir la arena bajo los pies, ver una puesta de sol o escuchar el silencio adentrados en un pinar nos recarga las pilas. Y no solo esto: el tiempo que pasamos al aire libre también puede ayudar a fomentar la conexión con nuestros compañeros de viaje, siempre que todo el mundo deje de lado los teléfonos móviles.

6.  Pongamos límites saludables.

Uno de los principales motivos por los cuales unas vacaciones pueden arruinarse es porque no ponemos límites. Tenemos que ser realistas sobre lo que podemos hacer y lo que no. Es momento de compartir tareas, aligerar las cargas y hacer participar a otras personas de las obligaciones cotidianas. Para hacerlo, necesitamos una comunicación respetuosa y abierta con la familia. Esto mejorará el funcionamiento familiar y reducirá la ansiedad y malestar durante las vacaciones.

7.  Tengamos tiempo para compartir.

Compartir el tiempo con las personas que escojamos nos dará la pausa necesaria y mejorará la calidad de nuestra salud mental. Hacer una caminata, salir a cenar con amistades, jugar a juegos de mesa o acudir a un acto cultural con tu grupo de amigos pueden ser momentos muy enriquecedores. No olvidemos que somos seres sociales que necesitamos compartir emociones y vivencias.

8.  Afrontemos nuestros sentimientos.

Con todo lo que estamos viviendo con la pandemia, es totalmente normal sentirnos un poco más emotivos. Es necesario que nos tomemos un poco de tiempo para hacer balance de nuestras emociones (ya sea tristeza, ansiedad, miedo o soledad) y, a continuación, empezar a abordarlas de la manera más eficiente. Estudios recientes han evidenciado que las personas que identifican sus emociones y toman medidas para procesarlas tienen niveles de estrés más bajos que quienes evitan identificar sus emociones. Por tanto, no intentemos pasarlas por alto ni ignorarlas por muy incómodas que sean.

Comuniquémonos también abiertamente nuestros sentimientos con los hijos. Hablemos con ellos sobre cómo se sienten o qué les angustia. Estemos disponibles durante las vacaciones para que sepan que les podemos ayudar si lo necesitan. La confianza mutua se incrementará.

9.  Seamos agradecidos.

Agradezcamos el momento en que nos encontramos y agradezcamos las pequeñas cosas que hacen otras personas por nosotros. De esta manera incrementaremos las acciones y pensamientos positivos. Si nos presionamos comparándonos con la vida de los demás, a partir de las redes sociales o las series de ficción, hagámonos el favor de desconectar de estos hábitos adquiridos. Nos sentiremos más agradecidos por las cosas que tenemos y compartimos.

10.   Relajemos el cuerpo y la mente. Reservemos tiempo para nosotros mismos.

La respiración profunda, el yoga o la meditación (mindfulness) pueden ser útiles durante los momentos en los que nos sentimos abrumados. Dedicarle 30 minutos puede hacer maravillas en nuestra salud mental durante las vacaciones. La relajación es cualquier proceso que reduce el impacto del estrés en la mente y el cuerpo. Las técnicas de relajación sencillas nos pueden ayudar a controlar el estrés. Quizás sea un buen momento para descargarnos una aplicación de mindfulness o practicar con lo que vemos en los vídeos de yoga. Asegurémonos de tomar un poco de «nosotros» cada día.

  

Fuente: Som360