Mostrando entradas con la etiqueta Fiebre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fiebre. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2019

Información para pacientes sobre la Gripe


La gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa, causada por los virus de la gripe. La enfermedad puede variar de leve a grave, e incluso provocar la muerte en ciertos casos, especialmente en ancianos y personas con enfermedades crónicas.

Se caracteriza por su gran contagiosidad y por presentarse en forma de epidemias anuales durante el periodo de otoño-invierno, y ocasionalmente en forma de pandemias (epidemias que afectan a varios países y continentes). La medida más eficaz para prevenir esta enfermedad es hacerse administrar la vacuna todos los años en otoño.

Algunas personas, entre ellas las de edad avanzada, los niños pequeños y las personas que padecen enfermedades graves o crónicas, tienen mayor riesgo de complicaciones serias a causa de la gripe.

Los virus de la gripe se caracterizan por su gran capacidad de variación, cambiando de año en año los tipos de virus circulantes, además de coexistir circulando varias cepas distintas cada temporada. Ello explica el que la vacuna o el padecimiento de la enfermedad sólo protege frente al virus que causó la gripe o frente a las cepas (tres) que contiene la vacuna, por lo que algunas personas padecen más de una gripe en la misma temporada, a pesar de haberse vacunado.

Para conocer cómo varían los virus de la gripe y cuáles son los tipos circulantes que predominan, existe una red mundial de laboratorios de control, coordinada por la Organización Mundial de la Salud, que le permite a esta institución decidir cada año la composición idónea de las vacunas.

¿Qué síntomas presenta la gripe?
La forma de presentación de la gripe varía desde síntomas leves a otros graves con gran afectación del estado general, y posibles complicaciones, entre las que la neumonía es la más frecuente.

Los cuatro síntomas básicos son: la fiebre, la cefalea, el malestar general y los síntomas respiratorios, siendo muy característico su comienzo brusco.
Otros síntomas de gripe incluyen:
·         tos seca,
·         dolor de garganta,
·         secreción o congestión nasal,
·         dolores musculares,
·         también pueden presentarse síntomas digestivos, como náusea, vómito y diarrea, pero son más comunes en los niños que en los adultos.

En los pacientes con problemas crónicos, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, asma, insuficiencia renal o hepática, generalmente provoca un agravamiento de su enfermedad, siendo una causa de aumento de la mortalidad en estos pacientes durante el periodo gripal.

¿Qué complicaciones de la gripe pueden producirse?
Las complicaciones causadas por la gripe dependen del estado de salud previo del paciente. En niños y jóvenes puede producirse sinusitis y otitis, también el llamado síndrome de Reye, (cuadro grave en el que se producen lesiones en la piel como si fueran grandes quemaduras), especialmente cuando se asocia a la utilización de aspirina, motivo por el cual este fármaco está contraindicado durante la infancia.

En los adultos, las complicaciones más frecuentes son las respiratorias, como la neumonía bacteriana, la bronquitis y el agravamiento de la insuficiencia respiratoria en los bronquíticos crónicos. Otras complicaciones son la deshidratación y el empeoramiento de enfermedades crónicas, tales como la insuficiencia cardiaca, el asma y la diabetes. 

¿Cómo se propaga la gripe?
Los virus de la gripe se transmiten de persona a persona a través de gotitas de secreciones respiratorias que se lanzan al ambiente al toser y al estornudar. En ocasiones, es posible que una persona se infecte al tocar objetos (pañuelos, enseres de comida…) que contienen los virus de la gripe y luego tocarse la boca o la nariz. La mayoría de los adultos sanos pueden infectar a otras personas, desde 1-2 días antes del inicio de los síntomas, hasta 5-6 días después de contraer la enfermedad.

Puede presentarse como casos aislados; en forma de brotes en colegios y residencias y en forma de epidemias que llegan a afectar al 10-20% de la población y que duran de 4-6 semanas durante la estación fría en las regiones de clima templado. En España la epidemia gripal se presenta en los últimos años en el periodo enero-marzo, y afecta entre 1 y 4 millones de personas cada año. 

¿Cómo se puede prevenir la gripe?
La mejor manera de prevenir la gripe es vacunándose todos los años en otoño.

En España las vacunas contra la gripe utilizadas son vacunas inactivadas (elaborada con virus muertos) que se administran mediante inyección habitualmente en el brazo (o en el muslo en los bebés).

Aproximadamente dos semanas después de recibir la vacuna, el cuerpo genera los anticuerpos que protegen contra la infección por el virus de la gripe. Las vacunas contra la gripe no protegen contra otras infecciones parecidas a la gripe causadas por otros virus.

Además, para disminuir la circulación de los virus y por tanto la transmisión entre personas, se aconsejan una serie de medidas de higiene:
·         Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando se tose o se estornuda, tirando el pañuelo después de usarlo.
·         Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar.
·         Evitar acercarse a personas que estén enfermas.
·         No tocarse los ojos, la nariz ni la boca para evitar transmitirse los virus con las manos.
·         El paciente con gripe debe de quedarse en casa y no ir al trabajo, la escuela o centros públicos para evitar transmitir la gripe y que otros enfermen.
·         Trate de no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Ésta es la manera como a menudo se propagan los gérmenes.

¿Cómo se diagnostica la gripe?
Normalmente el diagnóstico de la gripe se basa en los síntomas. La presencia de un cuadro de fiebre, malestar general, cefalea y tos, con secreción nasal en la época de la gripe, suelen ser los datos suficientes. La necesidad de realizar estudios analíticos, radiografías o cultivos, la determina la existencia de síntomas propios de las posibles complicaciones de la gripe.

Deben de consultar al médico los pacientes con alto riesgo de sufrir complicaciones debido a la gripe, como son las personas más de 65 años, aquellas que tienen enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas y los niños pequeños, y siempre que el estado del paciente lo requiera. 

¿Cómo se trata la gripe?
Las medidas básicas en el tratamiento de la gripe son el reposo en cama, la toma de abundantes líquidos, en especial infusiones y zumos naturales.

SIEMPRE se debe de dejar de fumar y no beber bebidas alcohólicas.

Además, suelen ser de ayuda los tratamientos sintomáticos:
·         Analgésicos: alivian el malestar y el dolor muscular y de cabeza, y disminuyen la fiebre. Ejemplos: acetaminofeno o paracetamol, aspirina, ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno. Precaución: los niños y adolescentes no deben tomar aspirina.
·         Antitusígenos: evitan el estímulo de la tos. No deben de utilizarse sin indicación médica y, en especial, si existe tos productiva con abundantes secreciones, ya que al facilitar la retención de las secreciones, éstas pueden infectarse.
·         Expectorantes: ayudan a que el moco sea más fluido y facilitan la expectoración.
·         Descongestionantes nasales: disminuyen el grosor de la mucosa de las vías nasales y reducen la congestión.

Los medicamentos antivirales pueden ser utilizados en la prevención de la gripe, y para el tratamiento en personas ancianas o con riesgo de complicaciones, siempre bajo indicación médica.


Fuente: Fisterra 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Un curso sin mocos, tos y fiebre



Seguir el calendario vacunal y unos buenos hábitos de vida puede evitar que los niños estén enfermos todo el año.

Tras la vuelta al colegio, los niños se ven expuestos a una serie de gérmenes, la mayoría de ellos virus, que son más prevalentes en los meses fríos. Por esta razón, no es infrecuente que los niños menores de 5 años presenten entre seis y ocho infecciones respiratorias al año, muchas de las cuales, sobre todo las que ocurren en los niños más pequeños, afectan a las vías respiratorias inferiores. La probabilidad de presentar una infección respiratoria disminuye con la edad, siendo los niños menores de un año la población de mayor riesgo.

Diferencia entre resfriado, gripe e infección bacteriana
Los síntomas que producen las infecciones víricas son muy diversos, la mayor parte de las veces son cuadros leves, aunque a veces se producen cuadros más graves que precisan ingreso hospitalario. Asimismo, un mismo virus puede producir una infección leve en un adulto y una infección grave en un niño pequeño.

Para diferenciar los distintos cuadros de infecciones respiratorias, es útil basarse en los signos y síntomas que aparecen:

·         El resfriado común se presenta de forma lenta, puede producir fiebre pero no suele ser elevada, suele acompañarse de tos y mucosidad nasal líquida (aunque es normal en el resfriado común un periodo corto de mucosidad espesa), el estado general es bueno, con apetito conservado y no suele presentar dolores de garganta, de cabeza ni musculares.

·         La gripe se presenta de forma brusca, suele producir fiebre elevada, tos y mucosidad nasal, el estado general está afectado, con pérdida de apetito y suele asociarse con dolores de garganta, de cabeza y musculares.

·         Las infecciones bacterianas, mucho menos frecuentes, suelen presentar síntomas más localizados, como dolor de garganta o de oídos, acompañados de fiebre y afectación variable del estado general.

Cuándo acudir al pediatra: signos de alarma
El manejo de estos cuadros depende de los síntomas: los cuadros leves pueden ser manejados con medidas como ingesta abundante de líquidos, lavados nasales con suero fisiológico según se precise, elevación de la cabecera de la cama o cuna y antitérmicos si existe fiebre.

Ante la menor duda o alteración del estado general se debe acudir al pediatra. Los signos de alarma que deben alertar sobre la necesidad de valoración urgente por el pediatra son:

·         Dificultad respiratoria (hundimiento de la piel alrededor o debajo de las costillas, respiración acelerada, aleteo nasal…).
·         Decaimiento.
·         Somnolencia o agitación.
·         Fiebre elevada.
·         Escasa respuesta a los antitérmicos.
·         Rechazo del alimento y líquidos.
·         Coloración azulada o palidez principalmente alrededor de la boca.

¿Cómo evitar que tengan mocos todo el año?
1.      Seguir la campaña de vacunación. Es clave la administración de las vacunas previstas en el calendario vacunal vigente en cada momento.

2.     Evitar el contacto de personas acatarradas con niños pequeños.

3.     Tomar mucha fruta y verdura, ricas en vitaminas y fibra, que les protegen de infecciones víricas y estimulan sus defensas.

4.     Lavarse las manos. Una regla válida para pequeños y mayores, ya que muchos virus se transmiten no solo a través de la vía aérea sino también a través de las manos contaminadas.

5.     Dormir. Un niño bien alimentado y descansado es más fuerte ante las infecciones de guardería. Aunque cada persona es distinta, como regla general los niños de guardería deberían dormir un mínimo de nueve horas por la noche y una siesta por el día.

6.     Hacer que se sientan queridos supone aumentar las endorfinas internas que favorecen que su sistema defensivo esté más fuerte. Los mimos, ya lo saben, lo curan casi todo.


Fuente: EFESalud