viernes, 5 de agosto de 2022

Consejos para prevenir los ahogamientos en verano

 

Con el verano, llegan los chapuzones en las piscinas y en las playas, y pensamos que cualquier lugar es el adecuado para refrescarnos. Pero esto no es así. Son en estas fechas cuando más muertes por ahogamientos se producen cada año. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 un total de 458 personas perdieron la vida por accidentes ocurridos en el agua, 362 hombres y 96 mujeres.

El Instituto Nacional de Estadística indica además que en  439 de los casos, “la principal causa de fallecimiento fueron los ahogamientos por sumersión accidental”. Las muertes restantes se produjeron en accidentes con medios acuáticos, por traumatismos o bien, por causas desconocidas. El organismo también ha señalado que los ahogamientos suelen producirse en las piscinas y en aguas naturales, siendo los niños uno de los sectores de la población más susceptibles en el primer caso, y las personas mayores de 60 años en el segundo.

Para prevenir y reducir los ahogamientos, así como otras lesiones graves, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha difundido una serie de recomendaciones:

·      Verificar que la piscina a la que acudimos disponga de las medidas de seguridad como son la presencia y supervisión de un socorrista, o un vallado para evitar un acceso accidental.

·      Los padres son los responsables de vigilar a sus hijos; mientras que el socorrista se encarga del salvamento acuático en los momentos en los que sea preciso.

·      Vigilar siempre a los menores.

·      Utilizar un chaleco salvavidas si no se sabe nadar o no se nada bien, y en las ocasiones en las que se practique un deporte acuático. El uso de flotadores no es aconsejable.

·      Respetar las banderas en las playas.

·      Si optamos por los baños en la playa, ir a aquellas que tengan vigilancia y seguir las instrucciones de los socorristas.

·      No sobreestimar la condición física ni la habilidad de nadar. Ante la presencia de cansancio o dificultades para nadar, movernos de espaldas moviendo únicamente las piernas hasta alcanzar la orilla.

·      No bañarse en los lugares en los que el baño no está permitido.

·      Bañarse siempre en compañía, especialmente si se trata de una persona mayor o con problemas de salud.

·      No bañarse de noche ni tras el consumo de alcohol, ya que esta sustancia reduce la capacidad de reacción.

·      No lanzarse de cabeza desde zonas elevadas, en lugares poco profundos y sin conocer el fondo de la superficie.

·      Salir rápidamente del agua ante las sensaciones de cansancio o frío.

 


Fuente: CuidatePlus

 

viernes, 29 de julio de 2022

Depresión posparto: qué es, por qué se produce y cómo tratarla

 

Hay que diferenciar la tristeza posparto, que suele desaparecer en unos días, de la depresión posparto.

Durante y después del embarazo, tanto el cuerpo como la mente de la madre atraviesan muchos cambios. Tras dar a luz a un bebé, algunas madres se pueden sentir entristecidas o agotadas. Hay que diferenciar la tristeza posparto, que suele desaparecer en unos días, de la depresión posparto, que se extiende en el tiempo, precisa de tratamiento y afecta estadísticamente a una de cada nueve madres.

Aunque la depresión posparto suele aparecer entre cuatro y ocho semanas después de dar a luz, puede experimentarse en cualquier momento durante el primer año postparto. Las madres que padecen depresión posparto pueden sentir soledad, ansiedad, desesperanza y una pérdida de control en una época que esperaban que fuera alegre.

Por ejemplo, pueden sentir un desinterés por el bebé o una ausencia de vínculo con él, enfado y mal humor, desesperanza e impotencia. Algunas madres también lloran muy frecuentemente, pueden tener problemas para concentrarse o tomar decisiones e incluso, en algunas ocasiones, pensar en la muerte, el suicidio o hacer daño a alguien.

En los casos más graves, hay quienes experimentan psicosis posparto. Se trata de un cuadro bastante infrecuente (sólo ocurre entre el 0,1% y 0,2% de los casos) con alucinaciones, delirios y agitación, que suele aparecer en las primeras cuatro semanas y “es una verdadera urgencia psiquiátrica por su alto riesgo de suicidio”.

Las diferencias entre la depresión y la tristeza posparto

Es importante distinguir esta depresión de la tristeza posparto (también llamada baby blues y más habitual). Este último término se usa para describir cambios leves en el estado de ánimo, así como sentimientos de preocupación, infelicidad y agotamiento que muchas mujeres pueden experimentar durante las primeras dos semanas después de dar a luz.

Los bebés recién nacidos requieren atención las 24 horas, por lo que es normal que la madre y el padre se sientan cansados e incluso abrumados a veces. De hecho la mayoría de las mujeres experimentan esta tristeza posparto o se sienten vacías en los días siguientes a dar a luz. Pero normalmente se les pasa a los tres o cinco días. Si los cambios en el estado de ánimo y los sentimientos de ansiedad o infelicidad son muy fuertes o si duran más de dos semanas, es posible que se trate de depresión posparto.

Las situaciones vitales estresantes y otros factores de riesgo

La depresión posparto puede afectar a cualquier madre, independientemente de su edad, etnia, ingresos, cultura, educación, o de la actitud de su pareja o familia. Todavía no se conocen con certeza sus causas. Parece deberse a la interacción de factores hormonales, cambios en los patrones de sueño, ansiedad, estrés y alteraciones en la autoimagen y el autoconcepto (cómo la madre se ve a sí misma).

Existen algunos factores de riesgo asociados al desarrollo de esta depresión. Por ejemplo que la madre haya experimentado depresión o ansiedad durante el embarazo o previamente, que haya sufrido situaciones vitales estresantes (como una enfermedad o la muerte de un ser querido) en los últimos meses, que no cuente con una red familiar o social de apoyo, que el parto haya sido traumático o prematuro, que el bebé haya estado ingresado en la UCI neonatal o que experimente problemas con la lactancia.

Las menores de 20 años, las personas que consumen alcohol o fuman o quienes tienen una mala relación con su pareja también tienen más probabilidades de experimentar esta depresión. La terapia psicológica ayuda a tratar la depresión y favorece el correcto desarrollo del bebé El bienestar materno es fundamental para el correcto desarrollo del bebé, según los expertos consultados. La depresión posparto se asocia con alteraciones en la relación entre la madre y su hijo, que a su vez pueden tener un impacto adverso en el desarrollo cognitivo y emocional del menor.

Las madres que acaban de dar a luz pueden sentirse avergonzadas o culpables por estar deprimidas cuando se supone que tienen que estar felices. Como os comentábamos, cualquier mujer puede deprimirse durante el embarazo o después de tener a su bebé: Eso no significa que seas una mala madre.

Si se sospecha que se puede padecer depresión materna, lo más aconsejable sería solicitar ser atendida por un especialista en esta dolencia del ámbito de la psicología y psiquiatría. Por lo general, las personas afectadas no se sienten mejor hasta que reciben tratamiento.

La terapia psicológica sirve para tratar la depresión, la ansiedad y el estrés de algunas madres. Si las intervenciones psicológicas no son suficientes para aliviar el problema, la farmacoterapia antidepresiva puede ser empleada de forma complementaria.

Además de acudir un especialista también se sugiere entregar parte de las propias tareas del cuidado del bebé a la pareja, los demás hijos, la familia y los amigos, hablar de los sentimientos con personas cercanas, no hacer cambios grandes en su vida durante el embarazo o inmediatamente después de dar a luz, no intentar ser perfecta, descansar bien y hablar con otras madres o unirse a un grupo de apoyo.

 

Fuente: DKV