jueves, 16 de abril de 2015

Cómo elegir un casco de bicicleta



Cuando circule en bicicleta, no olvide ponerse el casco. Un buen casco es un elemento de seguridad imprescindible tanto para adultos como para niños: protege la cabeza en caso de accidente y evita lesiones graves. Elegir un casco adecuado a sus características físicas y utilizarlo puede ser vital.

El casco evita lesiones
El riesgo de lesiones en caso de caída de la bicicleta se reduce hasta un 85% si el ciclista lleva puesto el casco. El Reglamento General de Circulación obliga a que los ciclistas usen cascos en la mayoría de las ocasiones y en las raras excepciones es sin duda muy aconsejable.

Al adquirir un casco, es imprescindible acudir a la tienda para probárselo, pues hay que comprobar dos puntos fundamentales:


·         Que tiene un tamaño que se ajusta perfectamente a su cabeza.
·         Que resulta cómodo de llevar, pues de lo contrario le dará pereza usarlo.
 
Características útiles
Fíjese también en las siguientes características:
·         El marcado EN1078 que indica que cumple la norma de homologación europea.
·         La manera en que están unidas la carcasa exterior con el material interior que absorbe los golpes: en muchos casos, va pegada, con lo que existe riesgo de que se desprenda. Son más sólidos los cascos que tienen la carcasa moldeada directamente sobre el material interior.
·         El aspecto exterior: los colores llamativos o las franjas reflectantes contribuyen a una mejor visibilidad.
·         El sistema de cierre: los de tipo clic, con dos piezas de plástico que encajan una dentro de otra y se abren oprimiendo los laterales, son el sistema más práctico. Compruebe también su solidez, dando un fuerte tirón para ver si se abre con facilidad. Sea del tipo que sea, debe llevar debajo una pieza acolchada que proteja el mentón del roce con el cierre y evite que se pellizque la piel al abrocharlo.
·         Los orificios de ventilación: a simple vista es difícil comprobar su eficacia, pues ésta no depende del número de orificios, sino de su diseño y posición, pero fíjese por lo menos en que vayan provistos de una malla que impida la entrada de insectos.
·         La visera, que puede ponerse y quitarse con facilidad.

Un ajuste perfecto
La eficacia de un casco depende en gran parte de que vaya bien ajustado en el momento del impacto. Para ello, debe utilizar el sistema de ajuste del contorno. Algunos modelos llevan unas simples almohadillas o una goma elástica. Sin embargo, el ajuste más preciso se consigue con un anillo de plástico que rodea todo el casco y se ajusta a la medida de la cabeza por medio de una ruedecilla en la parte posterior. Esta pieza de ajuste debe ir unida al casco por medio de unos elementos de plástico flexible. 
También es necesario regular la longitud de las correas de manera que el casco no pueda desplazarse, aunque sin llegar a resultar incómodo (compruebe que puede abrir la boca). Asegúrese de que el sistema de regulación es fácil de usar y de que no necesita repetir la operación cada vez que se abrocha el casco. Trate de estirar las correas para ver si ceden excesivamente. 

Posición horizontal
El casco se debe colocar en posición horizontal, ni inclinado hacia la nuca ni echado sobre los ojos. Al mover la cabeza con energía, el casco no debe desplazarse de su posición, pero tampoco debe comprimir la cabeza.

Las correas deben rodear las orejas, nunca taparlas. Hay que asegurarse de que el casco no interfiere con el oído ni la visión. Llévelo siempre abrochado, por su propia seguridad y la de las personas que circulan detrás de usted.

Después de una caída o un golpe, hay que cambiar el casco, aunque no parezca estar dañado. Su capacidad para absorber los golpes podría haberse visto afectada y ya no será capaz de protegerle adecuadamente.

Y recuerde que siempre es mejor llevar un casco malo que no llevar nada.

Los cascos para niño se pueden comprar a partir de 14 euros. Para adultos, se puede encontrar un buen casco desde unos 20 euros, aunque algunos cuestan más de 85 euros. Un precio más alto no es garantía de mayor calidad. Los cascos de una sola pieza son en general más caros, su precio medio supera los 52 euros mientras que en los modelos pegados el precio medio está en torno a los 35 euros.


En el siguiente vídeo podéis aprender cómo ajustarse adecuadamente el casco de la bici.



Fuente: OCU

jueves, 9 de abril de 2015

Tu salud es lo primero: utiliza el casco en la bicicleta



 
Los expertos en pediatría y neurología insisten en que el uso del casco siempre supone una importante protección para el cerebro.

Montar en bicicleta es un entretenimiento muy popular en niños y adultos. Es muy beneficioso como ejercicio físico. Y también, como medio de transporte. Sin embargo, muchas veces ocurren accidentes con las bicicletas. Y pueden ser muy graves, sobre todo los traumatismos craneales.

Desde Atención Primaria se han realizado encuestas en diferentes sitios de España. El fin era ver el grado de utilización del casco en bicicleta y motocicleta. Los resultados son alarmantes sobre el uso del casco en bicicleta. Es muy escaso. En el caso de las motos, estos mismos adolescentes hacen un uso aceptable del mismo.

Accidentes en bicicleta y lesiones cerebrales
A pesar de que la tasa de accidentes en los desplazamientos en bicicleta ha bajado en los últimos años, los especialistas aseguran que no hay que perder de vista medidas de seguridad tan sencillas como uso del casco. Y es que está demostrado que utilizarlo disminuye la gravedad de los daños en las caídas: reduce el riesgo de lesión craneal y daño cerebral y de muerte. 

En los más pequeños el empleo del casco es fundamental, si se tienen en cuenta los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) del 2010 que señalaban que cerca de un 20% de los fallecidos en accidente de tráfico entre 10 y 14 años eran usuarios de bicicleta y que las lesiones craneales fueron el motivo principal. 

Por otro lado, los detractores del casco argumentan la baja accidentalidad que sufren los ciclistas. Sin embargo, según el documento de la DGT "Las principales cifras de la siniestralidad vial en España 2011", ese año hubo 4.526 accidentes de bicicleta, con 49 fallecidos, 589 heridos graves y 4.301 heridos leves. Pero las bases de datos de los organismos sanitarios españoles apuntan que el número de heridos graves relacionados con la bicicleta es seis veces mayor, ya que solo se cuantifican las cifras de los accidentes en los que intervienen las fuerzas del orden, pero no cuando solo están implicados ciclistas o peatones. Así, según las estadísticas de altas hospitalarias, hubo 3.767 heridos graves y, de estos, un 17% sufrió lesiones de cabeza (622 pacientes). 

También piden quienes están en contra del casco que no sea obligatorio en contextos urbanos, ya que la incidencia de traumatismo craneal en ciudad es baja. Pero los especialistas manejan estudios que demuestran que el 20% de los ciclistas ingresados por un accidente en zona urbana sufre una lesión craneal. 

El casco y su efecto protector: la opinión de los especialistas
Un reciente estudio llevado a cabo por la Asociación Médica Canadiense (CMA) ratifica que los ciclistas sin casco tienen tres veces más posibilidades de fallecer por un traumatismo craneal. De la misma manera, expertos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), aseguran que este organismo es partidario de todo aquello que pueda evitar accidentes que causen cualquier daño cerebral y, por ello, defienden su uso incluso en bicicletas. 

A propósito del empleo del casco, el Grupo de Educación para la Salud de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) llevó a cabo una investigación que pretendía mostrar cuán de aceptado está este elemento de protección. Para ello realizaron un sondeo sobre una muestra de más de 2.400 adolescentes entre los 13 y los 18 años. Y los resultados no han sido nada tranquilizadores: el 80% no usa el casco cuando anda en bicicleta y cerca del 6% tampoco cuando va en moto. 

También hay numerosos estudios que afirman que la utilización del casco puede disminuir el riesgo de lesión craneal entre un 63% y un 88% a cualquier edad y también la probabilidad de fallecimiento por esta causa en un 26%. Además, la protección que confiere es similar incluso si hay un vehículo a motor involucrado. Y en cuanto a las lesiones en la cara, se reducen un 65%. 

Los pediatras insisten en el poco empleo que se hace en todo el país, tanto entre los usuarios de bicicletas como los de moto, en niños y adolescentes. Por ello, apoyan la implantación del nuevo reglamento que obliga al uso de casco a los ciclistas. 

Fomentar el uso del casco entre los adolescentes
Está claro que si el casco salva vidas, habrá que fomentar su uso, sobre todo, entre la franja de edad con mayor incidencia de accidentes por imprudencia. Pero, ¿cómo? La nueva normativa impulsa su utilización aunque sea para evitar la multa, aspecto que para ser efectivo debería repercutir en el propio bolsillo del adolescente, no en el de sus padres. 

No obstante, esto no es tan fácil. El entorno familiar que se ha preocupado en inculcar determinadas normas de prevención ve, como al llegar a esta edad, muchos de sus consejos quedan en nada. A pesar de que es evidente que el grupo de amigos tiene un peso fundamental en la conducta del adolescente, para "influir en el grupo, con las campañas dirigidas a jóvenes, es más eficaz. Los padres deben dar ejemplo si montan en bicicleta, tanto si tienen hijos pequeños como hijos adolescentes". Y, por supuesto, "mantenerse en su posición sin fisuras, como en cualquier otra discrepancia con los adolescentes, pero sin romper el diálogo con peleas porque no suelen conducir al objetivo buscado, que es que los chicos lleven casco", añade la especialista. 

Resultado de leyes que obligan a ponerse el casco
En otros países en los que se ha impuesto esta ley, ha aumentado su uso (en algunos, el incremento ha sido de un 30% hasta un 75%) y ha disminuido el riesgo de lesión craneofacial y fallecimiento. Los datos apuntan que la mortalidad en accidentes de bicicleta ha bajado a más de la mitad y las lesiones craneales de un 18% a un 45%. Los estudios muestran que el uso de casco reduce de manera concluyente las consecuencias de los accidentes.

Fuente: AEPap