lunes, 15 de noviembre de 2021

Hábitos saludables en el trabajo: Actividad física

 

De la misma manera que necesitamos alimentarnos para ponernos en marcha después del ayuno nocturno, nuestro organismo necesita moverse, y dedicar tiempo a la práctica de actividad física y a reducir el sedentarismo, que benefician nuestra salud.

Para nuestro desplazamiento al trabajo, podemos elegir el transporte activo:

·      Ir caminando una parte o todo el trayecto,

·      Caminar utilizando rutas alternativas al trabajo,

·      Utilizar el transporte colectivo y bajar una parada antes del destino,

·      Si utilizas el automóvil, aparca más lejos de tu lugar de trabajo.

Durante la jornada laboral podemos realizar descansos activos:

·      Dar un breve paseo, si es posible al aire libre

·      Realizar sesiones cortas de ejercicio físico con estiramientos

·      Subir escaleras

 Aumentar el número de breves pausas durante el desempeño del trabajo: 

·      Promoviendo cambios posturales

·      Pasar de la posición de sentado a estar de pie, parado o andando,

·      Durante las pausas puedes realizar ejercicios de estiramiento.

Es fundamental interrumpir los periodos sedentarios prolongados más de 2 horas. Permanecer muchas horas sentados, sin gasto de energía, es un factor de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas, como también lo es la inactividad física, esto es, no cumplir las recomendaciones generales de la práctica de actividad física, sedentarismo y tiempo de pantalla.

La conducta sedentaria, puede ocurrir en muchos tipos de trabajo, como conductores de autobús, taxistas, recepcionistas, y también en el hogar, cuando dedicamos mucho tiempo delante de una pantalla de televisión o de teléfono móvil, o del ordenador.

Es muy importante interrumpir el tiempo que permanecemos quietos, por ejemplo, realizando estiramientos o dando un paseo, y evitar la misma postura sentada durante un tiempo prolongado para evitar lesiones.

Si practicas actividad física sólo en tu tiempo libre, debes tener en cuenta que llevar una vida activa no sólo es cumplir las recomendaciones de actividad física en una hora determinada, sino que además es imprescindible reducir los periodos sedentarios.



sábado, 13 de noviembre de 2021

Hábitos saludables en el trabajo: La alimentación

 

Ya que el lugar de trabajo es donde solemos pasar muchas horas, mantener los buenos hábitos es esencial no sólo para lograr la salud de los trabajadores, sino también para potenciar la motivación y el espíritu laboral, la satisfacción en el trabajo y de esta forma mejorar nuestra calidad de vida general.

Practicar a diario hábitos saludables es posible: comer sano, tomando un desayuno saludable, un tentempié a media mañana, comer de manera equilibrada, ser activos en nuestras rutinas y practicar actividad física a diario nos ayudará a mantener el estrés a raya. Para ti también es posible. ¿No sabes cómo? Aquí te damos algunas ideas.

La alimentación en los días laborables

Los estilos de vida actuales se han modificado y esto se traduce también en los hábitos alimentarios por la falta de tiempo para comprar, cocinar y comer en familia. Estos cambios se hacen aún más patentes en las grandes ciudades, donde el hecho de volver a casa a comer desde nuestro centro de trabajo resulta complicado por tener que hacer desplazamientos grandes.

Sin embargo, esto no debe de ser una excusa para abandonar una vida sana. Hay múltiples maneras de mantener, en lo posible, una vida saludable en el entorno laboral. Aquí te damos algunas sugerencias.

El Desayuno

Es importante desayunar todos los días para conseguir un óptimo rendimiento físico e intelectual. El organismo necesita energía y nutrientes para ponerse en marcha, especialmente después de las largas horas de ayuno transcurridas desde la cena. El desayuno aporta, precisamente, la energía para empezar el día. Además, contribuye a una correcta distribución de las calorías a lo largo de la jornada y ayuda a mantener el peso, pues evita que se llegue a la comida con una necesidad compulsiva de comer. 

Dedícale tiempo al desayuno, tu salud te lo agradecerá.

Los Tentempiés

Comer algo a media mañana es esencial, ya que es necesario distribuir los alimentos en 4-5 comidas mejor que concentrarlos en 1-2, dado que suprimir comidas pone al organismo en situación de alarma activándose mecanismos de almacenamiento de grasa.

Tomar algo a media mañana, puede hacer que lleguemos al almuerzo sin tanta hambre y podamos elegir con cuidado (y probablemente más acertadamente) los alimentos que constituirán esta comida.

Este puede ser un buen momento para tomar una ración de fruta; se recomienda ingerir al menos 3 raciones al día, siempre y cuando no desplace el consumo de otros alimentos también necesarios para equilibrar nuestra dieta.

Nuestra recomendación: Elige sobre todo fruta fresca y de temporada, te aportará más nutrientes.

Tan importante como el contenido energético es la calidad de la grasa que se consume a través de los alimentos; es recomendable reducir las grasas saturadas.

Por este motivo a la hora de adquirir cualquier alimento o bebida es aconsejable leer el etiquetado del producto; resulta de interés fijarse en el contenido en grasa y azúcares, entre otros. Determinados productos, especialmente bollería industrial, indican en su etiquetado grasas vegetales, que no por eso son más saludables. Están hechos con unas grasas sólidas a temperatura ambiente que proceden del coco y de la palma.

Este tipo de grasa no es recomendable en el contexto de una dieta saludable, ya que eleva el colesterol y puede favorecer la arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares.

Por todo ello, la mejor opción son los productos frescos y poco procesados, mejor tomar una pieza de fruta, unos frutos secos o un yogur y nada mejor que el agua para hidratarnos. ¡TÚ DECIDES!

La Comida

Resulta muy habitual que llegue la hora de la comida y estemos Mesa de restaurante con carta de menú trabajando, en ocasiones decidimos comer más tarde, cuando llegamos a casa. Comer fuera de hora no resulta una buena práctica, ni tampoco una buena idea.

El momento de la comida es un factor clave en la obesidad, y tan importante es el “qué” comemos como el “cuándo” lo hacemos, ya que resulta decisivo en la pérdida y ganancia de peso.

Por ello, es mejor hacer un descanso y parar para comer.

¿Prefieres hacerte la comida y llevarla al trabajo? En ese caso, también es posible seguir una alimentación saludable. Planifica tu dieta igual que si comieras en casa. Trata de incorporar legumbre, verdura, pasta o arroz y trata de complementar esta comida con la cena para incorporar a tu dieta aquellos alimentos que no consumes durante el día.

Si un día no quieres cocinar por la noche o simplemente la opción de comerte un bocadillo es la que más te apetece, puede ser igualmente saludable, además de divertido. En él puedes incluir varios grupos de alimentos:

·      Pan: elige panes de cereales, integrales, sabrosos y con fibra muy beneficiosa.

·      En cuanto al alimento proteico, no sólo hay bocadillos de embutidos que pueden tener gran cantidad de grasas poco recomendables, puedes incorporar atún, carnes magras como el pollo, el pavo y ¿por qué no jamón serrano?

·      Incorpora vegetales, desde tomate, zanahoria, unas rodajas de aguacate, mezcla de lechugas o un puñado de rúcula y canónigos.

¿Resultado? Una comida completa, saludable y muy apetecible.

La hidratación

Nuestro cuerpo no almacena agua, por lo que la cantidad que perdemos a diario obligatoriamente debe reponerse para que nuestro organismo funcione correctamente.

Compensando las ingestas (agua, bebidas no alcohólicas y agua contenida en los alimentos) y las pérdidas de líquidos (respiración, sudor, orina y heces) conseguimos que no se produzca un desajuste en el equilibrio hídrico que pueda ponernos en peligro ante determinadas situaciones de trabajo físico.

La sed es una señal fisiológica que nos da la voz de alarma de que necesitamos ingerir agua para recuperar el equilibrio hídrico. Sin embargo esto no es suficiente en actividades laborales que exigen un gran esfuerzo y que en muchas ocasiones se desarrollan en condiciones ambientales duras y extremas (minería, construcción, campo, siderurgia, pesca,…) que conllevan pérdidas de agua de gran magnitud no sólo por la intensidad del esfuerzo y las condiciones ambientales sino también por el carácter continuo de la actividad laboral concreta, donde es conveniente programar momentos y formas para ingerir agua u otras bebidas o líquidos. 

Si la cantidad de agua que se elimina supera la de la ingesta habitual se puede llegar a un estado de deshidratación, ocasionando un deterioro del bienestar y del rendimiento laboral, además de afectar a la toma de decisiones y a la función cognitiva, lo cual se traduce en un descenso de la productividad y aumento del riesgo laboral.



martes, 26 de octubre de 2021

Salud mental: presta atención a los niños, niñas y adolescentes que te rodean

 

Hablar alto y claro de nuestros miedos, angustias, debilidades o sentimientos con las personas que más queremos, compartir y escuchar abiertamente y activamente, pedir ayuda cuando la necesitamos… Son gestos sencillos de nuestro día a día a los que en muchas ocasiones no prestamos la atención que merecen. Pero debemos hacerlo. En este artículo, UNICEF hace un llamamiento para cuidar la salud mental de la infancia y adolescencia y romper el silencio que existe en torno a una realidad que se ha visibilizado y aumentado tras la crisis de la Covid-19.

Salud mental, infancia y adolescentes

La salud mental es la asignatura pendiente de toda la sociedad. Así lo corrobora el informe de UNICEF (‘Estado Mundial de la Infancia 2021. En mi mente: promover, proteger y cuidar la salud mental de la infancia‘) con datos que reflejan un panorama gris en cuanto a salud mental: más de uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años en todo el mundo tiene un problema de salud mental diagnosticado y cada año casi 46.000 adolescentes se suicidan, siendo esta una de las cinco principales causas de muerte para este grupo de edad.

Todavía está muy presente el estigma asociado a los problemas de salud mental, si bien se observa que los propios niños, niñas y adolescentes están empezando a hablar cada vez más abiertamente de cómo se sienten y de sus necesidades. La salud mental forma una parte integral de la salud física; no podemos considerarla de otra manera. Tanto en los países ricos como en los pobres, no se han hecho los esfuerzos suficientes para comprender esta cuestión e invertir en ella, a pesar de que desempeña un papel fundamental para el potencial de todos los niños y niñas.

Para construir sociedades sanas, para que equiparemos los trastornos asociados a la salud mental, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la ansiedad, el autismo, el trastorno bipolar, el trastorno de la conducta, la depresión, los trastornos alimentarios, la discapacidad intelectual o la esquizofrenia, a la salud física como los esguinces o los dolores de espalda, para que normalicemos el tabú existente, es fundamental:

·         Apoyar la salud mental de los padres, madres y personas cuidadoras.

·         Garantizar que las escuelas protejan la salud mental mediante servicios de calidad y relaciones positivas, reforzando su rol.

·         Romper el silencio que rodea a los problemas de salud mental, afrontando el estigma, promoviendo una mejor comprensión de la salud mental y tomando en serio las experiencias de los niños, las niñas y los jóvenes.

El bienestar emocional se logra cuidando nuestra mente y también nuestro cuerpo. Escuchando lo que hay en nuestra mente y en la mente de los niños, niñas y adolescentes que nos rodean. La próxima vez que te pregunten ¿qué tal estás?, deja el piloto automático en casa y habla de lo que hay en tu mente. La próxima vez que preguntes a alguien ¿qué tal estás?, escúchale, pero escúchale bien. Hay personas que nos están lanzando un SOS y no les estamos escuchando. Porque hablar de lo que hay en nuestra mente nos hace más fuertes.

Salud mental de niños y adolescentes en la era post Covid-19

Los efectos de la covid-19 sobre la salud mental y el bienestar emocional de los niños, niñas y jóvenes podrían prolongarse durante muchos años. Incluso antes de esta enfermedad, la infancia y la juventud ya sufrían problemas de salud mental sin que se hicieran las inversiones necesarias para solucionarlos. Los últimos 18 meses han sido muy largos, especialmente para los niños y niñas; han estado, y siguen estando, expuestos a situaciones estresantes, traumáticas y dolorosas; además de los confinamientos, las distancias sociales, el distanciamiento físico con familiares y seres queridos, la incertidumbre vivida, la pérdida de familiares…

La crisis provocada por la covid-19 hace más urgente si cabe que se garanticen medidas de prevención y tratamiento y así se fortalezca el sistema de salud mental y de apoyo psicosocial. La salud mental debe ser un eje transversal en las políticas de respuesta y recuperación de esta crisis. Ahora más que nunca todos los agentes de la sociedad debemos darnos cuenta de la importante relación que existe entre la salud mental y sus consecuencias a medio y largo plazo.

Según una encuesta internacional realizada por UNICEF y Gallup, en España el 58,3 % de los y las jóvenes de entre 15 y 24 años reconocen sentirse preocupados, nerviosos o ansiosos “a menudo” y el 36,1 % “a veces”. Además, el 11,5 % asegura que están deprimidos o tienen poco interés en hacer cosas “a menudo” y el 68,2 % “a veces”. Al menos uno de cada siete niños y niñas se ha visto directamente afectado por los confinamientos en todo el mundo y más de 1.600 millones de niños y niñas han sufrido alguna pérdida en su educación. La pandemia ha sido la punta del iceberg, el clic que ha visibilizado y ampliado estos problemas.

 

Fuente: Unicef