miércoles, 9 de septiembre de 2020

Vuelta al cole en plena pandemia: Las peticiones de los pediatras de familia

 

Las medidas de higiene, distanciamiento y aislamiento, junto con el refuerzo en Atención Primaria y de los servicios de rastreo prometido por los departamentos de salud de las comunidades autónomas son las peticiones de los pediatras de familia para una vuelta al cole segura.

Estas son las principales peticiones de los pediatras de atención primaria ante la vuelta al cole, a primeros de septiembre, y de cara a la reunión que los ministros de Educación y Sanidad mantendrán el próximo día 27 con los consejeros autonómicos para tratar el inicio del curso escolar.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha elaborado una propuesta con recomendaciones para el regreso a la escuela presencial y para la coordinación entre los colegios y los centros de salud.

De acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad, el porcentaje de contagios en niños, sobre el total de contagiados, inicialmente era inferior al 1%, pero ha ascendido a un 7,2% en el mes de julio, y a un 10,3% de los casos en agosto, en menores de 15 años.

Por tanto, los datos disponibles en la actualidad son cambiantes y debemos ponernos en guardia y pensar que cualquier niño puede ser fuente de contagio. De cara a la apertura del curso escolar, y en cualquier atención presencial, debemos contar con medidas de distanciamiento e higiénicas, sea cual sea la edad del niño.

Por otra parte, los niños tienen más probabilidades de tener una infección leve o asintomática, lo que significa que la infección puede pasar desapercibida o no ser diagnosticada.

Los síntomas más frecuentes son la tos, dolor de garganta, diarrea o fiebre. Esto hace difícil diferenciarlo de otras enfermedades víricas del otoño-invierno como infecciones por rinovirus, bronquiolitis o gripe, con las que además podría coincidir.

En cuanto a los niños como foco de transmisión de la enfermedad, cuando son sintomáticos, excretan el virus en cantidades similares a los adultos y pueden infectar a otros de manera similar a los adultos. Se desconoce la capacidad infecciosa de los niños asintomáticos.

Recomendaciones para la vuelta al cole presencial

Pese a los riesgos, se considera importante la vuelta a las aulas presencial, para favorecer el aprendizaje, el desarrollo emocional y las relaciones sociales de los niños con sus iguales.

Sin embargo, durante este curso va a haber muchas dificultades para que los niños sigan la escolarización con normalidad según un informe técnico publicado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades el pasado 6 de agosto.

Este informe indica que el hecho de que muchos niños sean asintomáticos hace difícil detectar brotes en las escuelas, aunque, por el momento, los datos de varios países de la UE sugieren que la reapertura de escuelas no se ha asociado con importantes aumentos en la transmisión comunitaria.

Estas son las recomendaciones:

·         Distanciamiento físico: realizar trayectos separados para que los niños no se crucen en los pasillos. El profesorado debería utilizar siempre mascarilla y, el alumnado, si no se puede mantener la distancia de seguridad.

·         Grupos más reducidos y, en niños pequeños, “grupos burbuja”. Tendrían que mantenerse en clase, durante el recreo y en el acceso y salida del colegio.

·         Medidas de higiene: ventilar las aulas entre clase y clase, higiene de manos entre clases y al volver del recreo, disponibilidad de hidrogel y mascarillas y desinfección de aulas al finalizar la jornada.

·         Adultos acompañantes: Si es posible, debería ser siempre la misma persona la que acompañe al niño en la entrada y salida del colegio.

·         Comedor: Además de mantener las medidas de distanciamiento y el lavado de manos a la entrada y la salida, se recomienda mantener grupos fijos en cada mesa y extremar la vigilancia para evitar que se compartan alimentos y utensilios.

Coordinación entre colegios y centros de salud

Además de las medidas en los centros educativos, es importante que, ante una enfermedad febril detectada en un colegio, se aísle al niño y se llame a su familia. Luego, esta debería ponerse en contacto de forma telefónica con el centro de salud y no acudir directamente.

En el centro de salud se verá si procede hacer una PCR o explorar al niño, y se indicará a la familia el momento y lugar para llevarlo a cabo, pues existen franjas horarias diferentes y, en algunos centros, salas distintas para atender a pacientes con sospecha de coronavirus.

Además, se proponen otras medidas:

·         No acudir con fiebre o tos al colegio, con independencia de su causa.

·         Cuarentenas de todo el grupo y PCR si un alumno o profesor es positivo. Incluso en el caso de que todos dieran negativo, deberán quedarse en casa 14 días. Si hay dos casos positivos en dos clases diferentes del mismo centro, las autoridades sanitarias podrían ordenar el cierre del centro para cumplir el aislamiento preceptivo.

·         PCR en 24 horas. La agilidad en las pruebas podría evitar aislamientos y bajas laborales de los padres.

·         Refuerzo en Atención Primaria. existe un déficit crónico en Atención Primaria, con 1.500 plazas ocupadas por no especialistas y 900 con exceso de pacientes, que deberían desdoblarse para hacer frente a la COVID-19, con lo que el déficit total sería de 2.400 pediatras de AP.

No ha habido ningún refuerzo, como habían prometido los Departamentos de Salud, y en esa situación precaria hay que atender a un número progresivo de contagios, lo que está superando la capacidad de resolución de la pediatría de AP.

·         Rastreadores. Es necesario un refuerzo y coordinar la situación de las distintas CC AA, que es muy dispar en la actualidad. De acuerdo con la revisión elaborada por AEPap, en Aragón, Baleares, Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, La Rioja y Murcia, los rastreadores de contactos y toma de muestras dependen de Atención Primaria, en coordinación con Salud Pública.

En cambio, en Asturias, Cantabria, Navarra y País Vasco es Salud Pública la que coordina el rastreo, aunque las muestras se toman en AP.

En varias CC AA los rastreadores están colapsados, por lo que los pediatras de AP colaboran directamente en el rastreo, como sucede en Baleares y Madrid. O son enfermeros del centro de salud los que hacen esta labor, como en Andalucía. Mientras, en Cataluña hay rastreadores telefónicos para casos sencillos y, para los complejos, se encarga Epidemiología.

Con el aumento de casos, se teme que no se consiga realizar una contención eficaz del virus, pues hay CC AA que ya se han desbordado en la búsqueda de los contactos y otras que están al límite del desbordamiento.

·         Refuerzo de los medios diagnósticos. Se considera que Atención Primaria debería contar con medios diagnósticos más rápidos. Existe la posibilidad de hacer PCR para coronavirus, gripe y virus sincitial respiratorio (VSR) con la misma muestra, lo que facilitaría mucho el diagnóstico y manejo del coronavirus. Esto sería muy útil, porque los contactos de COVID-19 tienen que guardar 14 días de aislamiento.

 

Fuente: AEPap


lunes, 24 de agosto de 2020

El duelo


Vivir la muerte de un ser querido es probablemente una de las cosas más difíciles por las que pueda pasar un ser humano.

La experiencia es única y distinta para cada persona y ninguna pérdida es comparable a otra, por lo que cada doliente siente y expresa su dolor de una sola manera, la suya.
Este proceso de incorporar a la vida cotidiana la ausencia definitiva de un ser querido está claramente influido por la cultura, las creencias y las reglas sociales.

Hay cuatro fases secuenciales:
1.      Experimentar pena y dolor.
2.     Sentir miedo, ira, culpabilidad y resentimiento.
3.     Experimentar apatía, tristeza y desinterés.
4.     Reaparición de la esperanza y reconducción de la vida.

En el duelo se pueden presentar una gama muy amplia de manifestaciones normales:
·      Físicas: pérdida de apetito, alteraciones del sueño, pérdida de energía y agotamiento y diversas quejas somáticas (algunas relacionadas con la enfermedad que tuvo el fallecido).
·      Conductuales: agitación, llanto, cansancio y aislamiento.
·      Cognitivas: pensamientos obsesivos acerca del fallecido, baja autoestima.
·      Autorreproches, sensación de indefensión, desesperanza, sensación de irrealidad y problemas con la memoria y la concentración.
·      Afectivas: tristeza, desesperación, ansiedad, culpa, enfado y hostilidad, incapacidad para disfrutar de las cosas agradables y sentir placer, soledad.

A veces se asocia a problemas de salud como depresión, ansiedad generalizada, crisis de angustia, abuso de alcohol o psicofármacos. Y el duelo prolongado, a un aumento de la mortalidad por suicidio y eventos cardiovasculares, y a una mayor demanda de apoyo sanitario.

El apoyo más importante que una persona recibe después de sufrir una pérdida proviene de amigos y familiares, pero en caso de dificultades para superar la pérdida, puede ser útil el apoyo terapéutico. El periodo de duelo permite a la persona superar la pérdida, vivir sin la persona fallecida e independizarse emocionalmente de ella, tomar decisiones por sí mismo, establecer nuevas relaciones, siendo capaz de superar los momentos más críticos como celebraciones familiares, cumpleaños o fechas significativas.

Las estrategias de apoyo psicológico o médico buscan ayudar a la persona a superar este proceso, haciendo posible hablar de la persona fallecida y reconocer si hay emociones mínimas o exageradas alrededor de la pérdida, con vivencias de culpa, rabia u otros sentimientos negativos.

Entre las técnicas terapéuticas que pueden utilizarse en este proceso de adaptación a la ausencia de la persona querida, se encuentran:
·      Anticipación de fechas y situaciones. Algunas fechas (aniversario de la muerte, cumpleaños, Navidades, Todos los Santos, etc.) son especiales, y con ellas llegarán nuevos tirones de dolor que sorprenden y desmoralizan, por lo que conviene tenerlas en cuenta para adelantarse si están por venir, adivinando o imaginando como se vivirán, o averiguar el impacto y la estela que han dejado atrás si ya han ocurrido.
·      Toma de decisiones, solución de problemas y adquisición de habilidades. A veces la persona en duelo tiene un auténtico bloqueo cognitivo mezclado con miedo, ya que su mundo se le ha venido abajo y todo puede ser extremadamente peligroso. En esta situación, a veces, la toma de decisiones resulta difícil o es necesario adquirir habilidades que ejercía la persona fallecida (arreglo de un enchufe, cambiar una bombilla, ir al banco, etc.).
·      Concretar los problemas, generar alternativas, elegir una opción, ponerla en marcha y evaluar resultados.
·      La narración de un hecho trágico lo desdramatiza en parte. El relato pormenorizado y redundante de la muerte es catártico, lava, purga, abre la espita de la emoción y además libera, ordena y estructura el pensamiento. Casi hace de la muerte una parte de nosotros mismos, la normaliza y ayuda a superarla.
·      Hablar de retazos de vida pasada, extraerlos del viejo archivo de la memoria y actualizarlos. Los vínculos son ahora distintos, pero perviven. Puede hacer nuevas amistades, ilusionarse con los nietos, la vida... Sin miedo, nunca se va a olvidar porque el olvido es imposible.
·      Prescripción de tareas concretas e individualizadas que comprometen al doliente y le obligan en su consecución.
·      Realizar ejercicio físico con unas pautas determinadas, consiguiéndose, además -por el efecto dominó y casi sin querer- cambios en otros hábitos de vida del doliente, y sobre todo evitando maneras de afrontar su pérdida, claramente perjudiciales: abusar del alcohol, del tabaco, del vídeo, de la televisión, del juego, etc.
·      Hablar de los sueños y de las presencias visuales, auditivas, táctiles... Es conveniente hablar de ellos y del significado que tienen para el doliente.
·      Utilización de psicofármacos. En el duelo normal sólo deben tomarse fármacos para trastornos concretos y durante un tiempo limitado y ocasional, con el fin de evitar medicalizar el duelo. Los antidepresivos son totalmente ineficaces frente a la tristeza del duelo si no existe depresión.
·      Debe alejarse de estilos de afrontar las dificultades claramente perjudiciales, como son los 'compensadores químicos' que utilizan sustancias para curar su dolor y su impotencia como alcohol, nicotina, pastillas... O conductas repetitivas y compulsivas del tipo 'trabajo adicto', jugador de máquinas, etc. que anclen el dolor y lo narcoticen por la repetición.

Debe solicitarse atención especializada en caso de:
·      Estilos de afrontar los problemas abiertamente autolesivos a corto o largo plazo (exceso de consumo de drogas, alcohol, ludopatías, obsesiones...).
·      Aparición de problemas de salud mental asociados: fobias, crisis de angustia, etc.
·      No superación del duelo: aparente ausencia de duelo, cronificación...

  
Fuente: Clínica Universidad de Navarra