sábado, 24 de agosto de 2019

La listeriosis


La listeriosis es una enfermedad causada por la bacteria Listeria monocytogenes que infecta a las personas a través de alimentos contaminado.

Estas son las principales características de la listeriosis:
·         La Listeria es una bacteria que se encuentra en el terreno donde entra en contacto con vegetales y animales que la pueden transmitir a las personas a través del consumo de leche y carne.

·         Incidencia: La incidencia media es de 3 casos por millón de habitantes. “Es una enfermedad que puede ocurrir pero lo que es raro es que haya brotes” como el de Andalucía, apunta la experta.

·         Brotes: Un brote de listeriosis puede surgir porque el alimento proceda de un animal infectado por la bacteria, porque en la cadena de envasado un alimento puede estar contaminado por otro o bien porque a la hora de manipularlos se haya podido contaminar. Lo habitual es que se extienda en la cadena de procesamiento del alimento.

·         La bacteria Listeria aguanta bien el frío, pero no el calor. Hay que cocinar los alimentos por encima de 70 grados y preservarlos a 4 grados o menos para así eliminarla.

·         Contagio y diagnóstico: No se transmite de persona a persona, solo al ingerir un alimento contaminado. Lo habitual es detectarla por análisis de sangre del afectado.

·         Listeriosis inadvertida: Las personas sanas pueden padecer en algún momento esta enfermedad infecciosa que pase inadvertida y con algún síntoma, como una diarrea sin mayor importancia.

·         Grupos de riesgo: pacientes con enfermedad crónica y con enfermedades inmunodepresoras; mujeres embarazadas con riesgo para el feto o personas mayores de 65 años. Son casos que pueden tener listeriosis sintomáticas y con posibles repercusiones graves.

·         Cómo cursa la listeriosis: puede ser prácticamente asintomática; presentar síntomas no graves, como una gastroenteritis con algo de fiebre, o llegar a síntomas graves como meningitis en fetos y bebés. En casos muy graves puede haber secuelas neurológicas.

·         Tratamiento: Con antibióticos vía oral. La Listeria no se ha mostrado resistente a estos fármacos y no tiene porqué permanecer latente en el organismo.

·         Duración: La infección y su tratamiento puede durar de cinco a siete días en casos leves, mientras que en situaciones graves el tratamiento se prolonga más de dos semanas.


Fuente: EfeSalud 

lunes, 5 de agosto de 2019

10 claves para saber cómo prevenir un ahogamiento


Según el Informe Nacional de Ahogamientos, 372 personas adultas fallecieron en 2018 por ahogamiento en España. En su gran mayoría hombres y preferentemente en el mar. Siendo el grupo de población más expuesto las personas mayores de 75 años. Canarias, Andalucía y Galicia son las provincias con más riesgo. En el caso de los niños, la incidencia es menor (36 en el año 2017) pero la casuística es diferente. Las piscinas privadas y la desatención de los adultos a su cargo son las causas más frecuentes y los menores de 5 años son los que más riesgo tienen. Alejandro Blanco, enfermero experto en emergencias extrahospitalarias y profesor de la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud nos explica, a través de diez consejos, cómo saber evitar un ahogamiento:

1.      Enseñar a nadar a los más pequeños desde su nacimiento: Los niños deben saber defenderse en el medio acuático lo antes posible.

2.     Impedir el acceso a las piscinas sin supervisión de un adulto: Las piscinas privadas son el mayor riesgo de desatención, caída accidental y ahogamiento. Deben estar valladas en su perímetro e impedir el acceso a los menores.

3.     Enseñar a los menores los riesgos asociados al medio acuático: Desde pequeños deben conocer que el agua es un riesgo. El mar, las piscinas, los lagos y los ríos.

4.      Nunca bañarse solo: Las personas con riesgo alto, como niños menores de 5 años y mayores de 75 años no deben bañarse solos, para poder recibir ayuda en caso necesario.

5.     Usar dispositivos de flotación en caso de no saber nadar bien: Nunca sobrestimar las capacidades en el agua. Es mejor que haya exceso de flotación que agotamiento en el agua. Pero no olvides que la seguridad está en la vigilancia, no en los dispositivos de flotación.

6.     Las playas y piscinas más concurridas deberían contar con vigilancia profesional: Disponer de un equipo de socorristas disminuye el riesgo de muerte por ahogamiento considerablemente. Si tienes problemas de salud no dudes en comunicárselo a los socorristas para que incrementen la vigilancia.

7.     Hacer caso de las normativas de baño: Diferentes tipos de banderas (verde, amarilla y roja), profundidades riesgos de corrientes, etc.

8.     Respetar las horas de digestión y evitar bañarse en agua muy fría: El riesgo de hidrocución debe evitarse. No es recomendable los cambios bruscos extremos de temperatura, evitando las horas postpandriales.

9.     Desconfiar de las zonas de baño desconocidas: Informarse de la profundidad de embalses, ríos o piscinas es fundamental para poder zambullirse en el agua con seguridad. Corrientes, temperatura del agua y demás riesgos solo se pueden evitar si se conocen previamente.

10.   Familiarizarse con los Primeros Auxilios en caso de ahogamiento: Activar la cadena de Supervivencia y conocer la Reanimación Cardio Pulmonar es muy importante para evitar la muerte en caso de parada cardiaca por ahogamiento. Asistir las constantes vitales mantiene la probabilidad de supervivencia.

En definitiva, prevención, educación y mucho sentido común son las principales pautas para prevenir un incidente que es más habitual de lo que desearíamos.

Fuente: EICS