viernes, 2 de marzo de 2018

La risa es el mejor antídoto contra las adversidades



La risa es el mejor antídoto contra las adversidades. Las personas que son más propensas a reírse pueden afrontar los conflictos diarios desde otro punto de vista.
La risa provoca una liberación de endorfinas, conocidas como hormonas de la felicidad, que estimulan los centros de placer del cerebro y contribuyen a disminuir las sensaciones dolorosas y el malestar. Como veréis a continuación, la risa y el buen humor tienen grandes efectos positivos para la salud.

La risa tiene beneficios a corto y largo plazo.
Entre los beneficios a corto plazo encontramos la estimulación de muchos órganos (corazón, pulmones), además de aumentar las endorfinas que libera el cerebro. Por otra parte, la risa aumenta el flujo sanguíneo y mejora la función de los vasos sanguíneos, reduciendo el estrés. Finalmente, la risa ayuda a relajar los músculos y crea una sensación de bienestar.

En cuanto a los de largo plazo, la risa mejora el sistema inmune, liberando neuropéptidos que ayudan a combatir el estrés y algunas de las enfermedades más graves. Además, la risa fuerte, es decir la carcajada, es un buen analgésico y nos ayuda a calmar el dolor. Por otra parte, la risa es un estímulo contra la depresión y la tristeza porque provoca una liberación de hormonas, las endorfinas conocidas como las hormonas de la felicidad; además, liberamos serotonina, dopamina y adrenalina.

Te recomendamos que rías mucho, tanto en compañía de tu familia y de tus amigos; piensa en cosas que te resulten graciosas, sonríe a menudo, mira películas o series divertidas y deja a un lado todo aquello que te haga sentir mal. La risa es una estupenda vía para aumentar tu sensación de bienestar.

Fuente: DKVsalud

domingo, 25 de febrero de 2018

Artritis gotosa e hiperuricemia



¿De qué hablamos?
La gota es un síndrome que habitualmente se manifiesta por una inflamación articular causada por depósito de cristales de urato monosódico. Generalmente ocurre en personas con hiperuricemia, aunque entre el 11% y  el 49% de los pacientes que presentan un ataque agudo de gota tiene cifras normales de ácido úrico. Únicamente el 22% de los pacientes con niveles de ácido úrico en sangre mayores de 9 mg/dl sufre algún ataque agudo de gota en un período de 5 años.

Es la artritis inflamatoria más común. Afecta al 1,4% de la población en países occidentales. Es más frecuente en personas de edad y en varones (5:1). Esta diferencia entre sexos disminuye con la edad. Puede asociarse a diabetes mellitus (DM), dislipemia, hipertensión arterial (HTA), obesidad, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal y transplante de órganos. Su incidencia está aumentando, lo que podría relacionarse con la longevidad, los hábitos alimenticios y el mayor uso de diuréticos.

 La mayoría de los pacientes con gota tienen una reducción de la excreción de ácido úrico de origen genético. La hiperuricemia consecuente puede verse agravada o deberse enteramente a: 
·        Ingesta excesiva de purinas (sobre todo carne y marisco).
·        Consumo excesivo de alcohol, particularmente cerveza y licores.
·        Enfermedades linfo mieloproliferativas, quimioterapia en leucemias y linfomas, mieloma múltiple, policitemia, anemias hemolíticas, glucogenosis tipo III, V y VII.
·        Insuficiencia renal crónica.
·        Psoriasis extensa.
·        Fármacos: tiazidas, etambutol, salicilatos a dosis bajas (<1 g diario), pirazinamida, ciclosporina, ácido nicotínico, levodopa.
·        Cirugía, traumatismos, deshidratación.
·        Inicio de la terapia hipouricemiante.
·        En raras ocasiones: acidosis láctica, cetoacidosis, síndrome de Down, intoxicación por plomo, hiperparatiroidismo, sarcoidosis.

¿Cómo diagnosticar hiperuricemia y gota?
Se considera que existe hiperuricemia con los siguientes valores de ácido úrico: hombre: >7 mg/dl; mujer: >6 mg/dl. Solo una pequeña parte de los pacientes con hiperuricemia desarrollan gota: menos del 2% con niveles de ácido úrico >7 mg/dl; menos del 6% con niveles de ácido úrico >10 mg/dl.

¿Cómo se trata?
A pesar de las escasas evidencias que existen acerca de la eficacia del tratamiento no farmacológico para evitar la recurrencia de la gota, se usan habitualmente medidas no farmacológicas y, en ocasiones, farmacológicas que deben ser diseñadas acorde a los factores de riesgo específicos (nivel de ácido úrico, crisis previas, signos radiológicos), la fase clínica en la que se encuentre el paciente y los factores de riesgo generales (edad, sexo, obesidad, consumo de alcohol, fármacos, interacciones y comorbilidad). Debe intentar mantenerse un nivel sérico de ácido úrico inferior a 6 mg/dl.

Medidas no farmacológicas:
·        En caso de sobrepeso, restringir la ingesta calórica, evitando las dietas de alto contenido proteico.
·        No tomar alcohol, especialmente cerveza (el vino se tolera mejor) y bebidas de alta graduación.
·        Dieta baja en purinas, especialmente carne y pescado; las purinas de origen vegetal no son perjudiciales.
·        Ingesta hídrica elevada (2 litros/día) y tomar alimentos con bajo contenido en grasa (leche descremada) por el probable efecto protector de la caseína y lactoalbúmina.
·        Es posible que la ingesta de dosis altas de vitamina C prevenga las crisis de gota.
·        Valorar la existencia de fármacos que elevan el nivel de ácido úrico en sangre y la posibilidad de retirarlos. Si el paciente toma diuréticos debe buscarse un fármaco alternativo, excepto en los casos de insuficiencia cardiaca, en los que debe mantenerse.
·        La aspirina a dosis de 75-150 mg/día tiene escaso efecto sobre los niveles de ácido úrico, por lo que podría mantenerse si fuera necesaria la profilaxis cardiovascular. Se debe evitar la dosis analgésica.
·        Valorar y tratar procesos asociados si los hubiera: HTA, dislipemia, enfermedad vascular y psoriasis.

Medidas farmacológicas:
Es necesario consultar con su médico para decidir el tratamiento a seguir.


Fuente: Fisterra

jueves, 15 de febrero de 2018

Día Internacional del Niño con Cáncer. 15 de febrero

931 niños de 0 a 14 años enferman de cáncer cada año en España, de los cuales 555 han sido niños y 376 niñas.

Datos epidemiológicos proporcionados por el Observatorio del Cáncer AECC y del Registro nacional de Tumores Infantiles (RNTI).
·         Existe una prevalencia a 5 años en cáncer infantil de 2052 en toda España
·         En 2017 hubo una supervivencia del 82,8%
·         La distribución del cáncer entre la población infantil se clasifica en: 30% leucemias; 13% linfomas, 22% tumores de sistema nervioso central y 20% tumores en el cerebro.
·         Existe una predominancia masculina en la incidencia del cáncer infantil con un 60% de casos registrados en niños (555) y 40% en niñas (376).
·         La supervivencia de niños diagnosticados con cáncer a los de 5 años es del 75%. Habiendo observado un aumento del 43% en la supervivencia de pacientes diagnosticados desde el 1980 hasta 2006 y una disminución del riesgo de muerte a los 5 años siguientes al diagnóstico del 50%.
·         La incidencia del cáncer infantil distribuido por edad de los pacientes: 11.4% de 0-1 año de edad, 35.7% 1-4 años, 28.5% de 5-9 años, 24.1% de 10-14 años.

Datos de actividad de la aecc en cáncer infantil
·        Programas de atención.
Los niños y sus familiares viven esta experiencia con gran dolor, incertidumbre y miedo. El tratamiento suele ser un proceso agresivo que conlleva momentos difíciles para todos. Por lo que es necesario desarrollar acciones dirigidas a minimizar las alteraciones emocionales y la interrupción del adecuado desarrollo del niño enfermo. Programas que ofrezcan una atención integral y que estén desarrollados por equipos multidisciplinares (psicólogos, trabajadores sociales, voluntarios) en colaboración con el equipo médico asistencial del hospital y el profesorado del aula hospitalaria.

·        Atención psicológica.
En este contexto, la intervención incluye diversas áreas de actuación, entre otras: ayudar a los padres a manejar el estrés asociado al diagnóstico y al comienzo del tratamiento, instruirles para que puedan apoyar a sus hijos durante la enfermedad, entrenamiento en pautas para favorecer la comunicación familiar, ayudar a los niños a entender la enfermedad y prepararlos para afrontar el tratamiento.
Durante el año 2017, se han atendido 1.554 niños y familiares.

·        Atención social.
Un total de 156 familias han recibido información y orientación sobre los recursos sociales existentes, ayudas económicas y se han beneficiado del servicio de prestación gratuita de material ortopédico (silla de ruedas, camas articuladas, andadores, grúas, etc.).

·        Actividades de coordinación y formación del voluntariado.
En el conjunto de acciones formativas han participado 308 voluntarios que desarrollan su actividad en el ámbito de cáncer infantil.
Todas estas actividades para los niños y jóvenes con cáncer se han desarrollado en: Barcelona, Córdoba, Granada, Lérida, Madrid, Málaga, Santa Cruz de Tenerife, Valencia y Valladolid.

·        Talleres ocupacionales y actividades de animación y tiempo libre.
El niño, a pesar de la enfermedad, continúa siendo niño y por tanto sus intereses siguen siendo el juego, la diversión, el contacto y la comunicación con otros niños. Por este motivo, las actividades de animación realizadas por los voluntarios resultan sumamente importantes para crear un entorno acogedor y lúdico. Durante el año 2017 se ha llegado a un total 2.255 participantes en las diferentes actividades de ocio en las unidades de oncología pediátrica, en los domicilios y en las residencias y pisos.

·        Campamentos y salidas vacacionales.
A lo largo del año también se han realizado una gran variedad de actividades recreativas fuera del ámbito hospitalario con la participación niños y familiares. Un total de 436 niños, padres y hermanos que han participado en los campamentos y salidas vacacionales.



Fuente: aecc