martes, 5 de septiembre de 2017

Vuelta al cole: padres tranquilos, niños felices


Llega la temida vuelta al cole, proceso que, aunque viven padres e hijos cada año, no deja de ser una situación estresante y un nuevo reto para todos, especialmente para los pequeños de la casa, ya que pueden presentar diversos trastornos psíquicos provocados por el estrés como cansancio, apatía, tristeza, ansiedad, irritabilidad y falta de atención.

Volver al cole también les supone a los más pequeños un “síndrome postvacacional”, una etapa transitoria que suele durar una semana, en la que nuestros hijos pueden presentar diversos trastornos psíquicos provocados por el estrés como cansancio, apatía, tristeza, ansiedad, irritabilidad y falta de atención.

Uno de los momentos más difíciles es la vuelta a los madrugones, ya que los ritmos de vigilia y sueño necesitan un periodo de ajuste a las nuevas rutinas. Por ello, es importante anticiparnos una semana o diez días antes del comienzo de las clases adaptando los ritmos al nuevo horario, adelantando cada tres días todas las acciones (levantarse, desayunar, comer, acostarse, etc.), para realizar una adaptación progresiva.

Desayuno, mochila y las extraescolares
Hay que prestar especial atención al desayuno, que ha de ser variado, equilibrado y capaz de aportarles energía para toda la mañana. Un ejemplo de desayuno sería una ración de lácteo (leche o yogurt), otra de fruta y una tercera de hidratos de carbono de absorción lenta (pan, cereales o galletas). Es deseable que el desayuno se haga sin prisas y en compañía de otro miembro de la familia.

Otro tema que preocupa a los padres es el excesivo peso de las mochilas escolares, por el esfuerzo físico que se necesita para transportarla y por su posible relación con el dolor de espalda y las alteraciones estáticas en la columna vertebral. Para evitarlo, utiliza mochilas con tirantes anchos y refuerzo en el área lumbar para una mejor distribución de la carga. También se debe colocar la mochila pegada a la espalda, en posición vertical y siempre colgada de los dos tirantes. Y, finalmente, controla la carga: que no debe superar nunca el 10% del peso del niño.

También los niños cada vez tienen más programado su tiempo libre por numerosas actividades extraescolares, algo que debe ser una motivación y divertimento, y no una obligación o castigo. Es importante elegir las que sean apropiadas para el grupo de edad del niño y no impedir que tenga tiempo para jugar y descansar, favoreciendo las relaciones con otros niños, el ejercicio físico o el aprendizaje.

¿Qué tipo de actividad escolar es más adecuada para cada edad?
·         Menores de 4 años: es suficiente con que los llevemos al parque, que pinten en casa, jueguen y dejen libre su imaginación.

·         De 4 a 6 años: la danza para la expresión corporal, la natación que favorece la psicomotricidad, el dibujo o la música para potenciar su creatividad y la comunicación, les ayudará a aumentar la confianza en sí mismos.

·         Mayores de 6 años: son beneficiosos los deportes en grupo para que aprendan normas, a trabajar en equipo, al mismo tiempo que favorezcamos la coordinación y la psicomotricidad: fútbol, ballet, gimnasia rítmica, baloncesto…


Decálogo para ayudar a nuestros hijos en el proceso de adaptación
1.      Adaptarse de forma progresiva al horario escolar una o dos semanas antes del inicio del curso; establecer la hora de irse a dormir y de levantarse, porque de esta forma evitaremos que vayan cansados el primer día de clase.

2.     Cumplir los horarios incluso los fines de semana.

3.     Aprovechar las vacaciones para instaurar un hábito tan saludable como es el desayuno en familia, con tiempo suficiente, fomentando el diálogo y compuesto por lácteos, cereales y fruta. Un desayuno adecuado contribuye a mejorar el rendimiento físico y mental.

4.     Preparar con ellos el material escolar, comprar los libros, forrarlos, preparar el uniforme o la ropa escolar, la mochila…

5.     Ayudarles con el repaso de los deberes, siempre reforzándoles y elogiándoles en sus logros.

6.     Hablarles de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso, como encontrarse con sus amigos, conocer niños nuevos, aprender cosas, excursiones…

7.     Escucharles, responder a sus preguntas, inquietudes y miedos. Darles confianza y apoyo. Para ellos es un reto y una nueva situación a la que tienen que enfrentarse.

8.     Podemos realizar por las tardes actividades físicas, en vez de que estén viendo la televisión o jugando en el ordenador, como ir al parque, montar en bici, patinar… De esta forma liberan el estrés y eliminan de sus mentes las preocupaciones y miedos.

9.     Acompañarles el primer día de colegio, siempre haciendo el momento de la separación nada traumático y corto en el tiempo. Es importante también el recogerles, siendo puntuales y mostrándonos alegres, interesándonos por todo lo que nos cuentan.

10.   Nunca trasmitirles nuestra ansiedad, miedos y pereza a la hora de tener que volver a nuestros respectivos trabajos.

Y en todo este proceso, no nos olvidemos de que padres tranquilos implica niños felices.

Fuente: EFESalud

jueves, 24 de agosto de 2017

Cómo mantenerse hidratado



En verano perdemos mayor cantidad de líquidos corporales, y es necesario reponerlos bebiendo más e incluyendo en la dieta alimentos ricos en agua. Te damos las pistas para que el calor no te deshidrate.

El agua y sus beneficios
El agua forma parte de la composición del cuerpo humano y es imprescindible para el correcto desarrollo de numerosas funciones vitales; hasta para respirar es necesario eliminar agua. Aunque es preciso beber agua durante todo el año, en verano, con el aumento de la temperatura, perdemos mayor cantidad de líquidos corporales, por lo que es necesario reponerlos bebiendo más agua, u otro tipo de líquidos o alimentos ricos en agua.

El agua interviene en el transporte de los nutrientes a las células y facilita la digestión, ayuda a regular la temperatura corporal, y contribuye a mantener la salud y el buen aspecto de la piel. Las personas necesitamos alrededor de dos litros y medio de agua cada día para mantener hidratado el organismo y compensar la pérdida de líquidos que se produce al realizar las diversas funciones corporales: orina, respiración, sudoración y heces. En caso de practicar deporte o realizar algún otro esfuerzo físico, o si hace mucho calor o nos exponemos al sol, debemos aumentar la ingesta de líquidos.

Aunque la sensación de sed es la que nos empuja a ingerir líquidos, los expertos advierten que no es aconsejable esperar a tener sed para beber. Precisamente una reciente encuesta ha revelado que, al menos en nuestro país, existe una falta de información sobre las necesidades de hidratación, ya que el 70 por ciento de los españoles bebe menos de dos litros de líquido al día, el 36% de los encuestados afirmó que solo bebía cuando tenía sed, y uno de cada diez había llegado a sufrir deshidrataciones, la mayoría de estas (el 60%) durante la época estival.

Consejos para mantenerse bien hidratado
Para mantener una correcta hidratación, sólo tienes que seguir unos sencillos consejos:
·         Bebe entre dos y tres litros de líquido repartidos a lo largo del día.

·         Si no eres muy aficionado a beber agua, y para no aburrirte, puedes combinar los tipos de líquido: zumos, caldos, batidos, refrescos, infusiones, café… así te resultará más fácil cumplir con el objetivo.

·         Es importante que no pases mucho tiempo sin beber, sobre todo si vas a estar al aire libre y expuesto al sol, así que si piensas pasar toda la mañana haciendo deporte en la playa, o simplemente tostándote al sol, lo mejor es que lleves una pequeña nevera portátil con agua y refrescos.

·         Vigila que los niños tomen suficientes líquidos; cuando están enfrascados en sus juegos, o se lo están pasando bomba en el agua, suelen olvidarse de todo.

·         Evita salir en las horas de máximo calor. De doce a cuatro lo mejor es permanecer a la sombra, o en lugares frescos y ventilados; puedes aprovechar para dormir la siesta, una costumbre muy saludable.

·         Si practicas algún deporte o realizas algún esfuerzo físico, aumenta la ingesta de líquidos. Lo mismo si sudas más de lo habitual a causa del calor, la humedad…

·         Limita la ingesta de bebidas con contenido alcohólico porque el alcohol tiene un efecto deshidratante. La cerveza puedes tomarla sin alcohol, y rebajar la sangría y el ‘tinto de verano’ añadiéndoles bastante hielo. En cualquier caso, no sustituyas el agua, los zumos y los refrescos por este tipo de bebidas aunque te atraiga más su sabor.

Beneficios de una correcta hidratación
·         Si están correctamente hidratados, todos los órganos de nuestro cuerpo –riñón, hígado, corazón, estómago, piel…– funcionan mejor.

·         Se orina frecuentemente, lo que favorece la eliminación de toxinas.

·         Al orinar más, también se reducen las posibilidades de sufrir infecciones urinarias, y de que se formen arenillas o cálculos en el riñón.

·         Se favorece la motilidad intestinal, previniendo el estreñimiento.

·         Además, las heces son más blandas y esponjosas y, por lo tanto, más fáciles de expulsar, lo que evita la aparición de hemorroides por esfuerzo o heridas por laceración.

·         La sangre se encuentra más diluida, y los nutrientes se distribuyen mejor por el organismo.

·         La piel mejora su aspecto y lozanía.


Fuente: Webconsultas