martes, 16 de marzo de 2021

Qué significa tener la fosfatasa alcalina (FA) alta en sangre y cómo bajarla

 

·         La FA puede aumentar durante el embarazo o en periodos de crecimiento.

·         Los principales síntomas son cansancio generalizado, vómitos, falta de apetito y picores.

La fosfatasa alcalina es una enzima que se encuentra en los huesos, el hígado y las vías biliares, fundamental para que el organismo funcione correctamente. Es una de las determinaciones que aparece en un análisis de sangre y se utiliza para el diagnóstico de patologías en el hígado o enfermedades de los huesos. Los valores normales varían entre los 44 y los 147 IUI/L (unidades internacionales de litro). Se realiza como parte de los exámenes rutinarios de la función hepática o cuando existen síntomas de enfermedad hepática, ósea o de la vesícula biliar.

La fosfatasa alcalina es la encargada de absorber los fosfatos por el intestino, precipitar el fosfato cálcico en los huesos y realizar la síntesis de proteínas hísticas e hidrólisis de los ésteres fosfáticos del riñón y el hígado.

Causas por las que aumenta la FA

Existen diferentes causas, con importancia variable, por las que la fosfatasa alcalina aumenta, produciéndose una hiperfosfatasemia. Las más habituales son:

·         Embarazo. Principalmente durante el tercer trimestre. En este caso la isoenzima responsable del aumento tiene su origen en la placenta.

·         Niños en periodo de crecimiento. Durante esta etapa los niños pueden sufrir elevaciones de Fosfatasa Alcalina que deben considerarse normales, hasta 3 o 4 veces por encima del valor de referencia.

·         Personas mayores de 60 años, que sufren una reducción de hasta el 30% de masa ósea.

·         Toma de algunos medicamentos, como antibióticos, narcóticos, antiinflamatorios no esteroideos (AINES) o tranquilizantes.

·         Ingesta de alcohol y tabaco.

·         Herencia genética de hiperfosfatasemia benigna familiar.

Asimismo, también hay patologías que hacen que la fosfatasa alcalina se incremente. Las principales son:

·         Raquitismo.

·         Enfermedades de origen hepático (cirrosis, hepatitis o hígado graso) o patologías relacionadas con los huesos.

·         Enfermedades como la mononucleosis.

·         Neoplasias.

Síntomas de la fosfatasa alcalina alta

Generalmente cuando la FA aumenta suele estar relacionada con problemas en el hígado y los huesos. Por este motivo los principales síntomas que aparecen son:

·         Sensación generalizada de cansancio.

·         Picor frecuente.

·         Ganas de vomitar y náuseas constantes.

·         Falta de apetito.

·         Orina más oscura y heces más claras.

·         Fracturas y deformaciones en los huesos.

·         Distensión o dolor abdominal.

Tratamiento de la FA elevada

Cuando los valores de la fosfatasa alcalina aparecen aumentados en un análisis de sangre, es importante conocer la causa que lo provoca. Es importante que el médico sepa si este incremento es debido a una enfermedad hepática, de huesos o de vías biliares o está relacionado con otra circunstancia. De este modo, tratando la patología que causa el aumento bajarán los niveles de esta enzima. En el caso, por ejemplo, de que el aumento esté relacionado con la toma de medicamentos, el especialista reiterará los mismos y prescribirá otros fármacos que no tengan esos efectos.

También es frecuente que el médico indique la toma de vitamina D para bajar los niveles de FA, un control de la dieta y una rutina diaria de ejercicios físicos.

Como apunte antes de terminar, cuando los niveles de fosfatasa alcalina son más bajos de lo normal pueden ser por diferentes motivos como mala alimentación, déficit de zinc o una alerta sobre la hipofosfatasia. Esta última es una enfermedad genética que no es habitual y afecta a los huesos y los dientes. 

Si te has hecho recientemente una analítica y te han salido alterados los valores de la FA no dudes en acudir al médico para que los interprete.

 

Fuente: Saludonnet

 

viernes, 12 de marzo de 2021

Desventajas de practicar ejercicio en exceso

La práctica del ejercicio físico extenuante puede provocar problemas a nivel circulatorio, respiratorio, renal metabólico y muscular. ¿Cómo evitarlo practicando deporte de forma correcta?

Prácticamente todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo se ven involucrados, de una manera u otra, cuando se practica ejercicio físico. El aparato locomotor ejecutará las órdenes dadas por el sistema nervioso central, mientras que el sistema cardiovascular, el sistema endocrino (hormonas), el aparato respiratorio o el urinario, promoverán la adaptación del cuerpo a esa situación y se podrá asegurar, el aporte de oxígeno y los nutrientes necesarios a estos músculos.

Problemas derivados del ejercicio físico extenuante

Desde el punto de vista médico, hay que considerar al ejercicio físico extenuante como una verdadera agresión. Estos son algunos de sus efectos nocivos:

A nivel cardiocirculatorio:

En condiciones normales, durante el ejercicio el aumento de gasto cardiaco (cantidad de sangre que bombea el corazón por unidad de tiempo) es lineal y directamente proporcional a la intensidad de la actividad. Cuando se practica ejercicio en exceso se puede producir una taquicardia que provoca la disminución de la capacidad de llenado ventricular del corazón y, por tanto, de la cantidad de volumen de sangre bombeada en cada latido.

En el ejercicio físico extenuante, las pérdidas de agua pueden superar los límites deseables y dar lugar a una hemoconcentración (sangre más espesa). Será absolutamente necesaria la reposición de líquidos, ingiriendo más agua durante la actividad.

A nivel respiratorio:

El ejercicio es un ejemplo clásico de aumento de las necesidades de los tejidos de oxígeno. Las demandas aumentadas se satisfacen a nivel respiratorio aumentando la ventilación, en consonancia con el mayor rendimiento de otros sistemas.

Si se sobrepasa la capacidad de adaptación de estos mecanismos respiratorios, aparecerán la hipoxia (déficit de oxígeno) y la acidosis metabólica (acidificación corporal), y en especial en los músculos que están realizando la actividad.

A nivel renal:

Puede provocar un aumento de la permeabilidad de los glomérulos renales (unidades funcionales del riñón) debidas a la falta de oxígeno, y provocar proteinuria o hematuria (presencia de proteínas o sangre en la orina).

A nivel metabólico y muscular:

Un agotamiento de las reservas de los hidratos de carbono disponibles en el cuerpo desemboca en fatiga muscular o en episodios de mareo secundarios a hipoglicemias (bajo nivel de azúcar en sangre). A mayor intensidad de esfuerzo, mayor velocidad de consumo de las reservas de azúcar muscular, generándose además un medio de acidosis (pH ácido) en el mismo, a expensas del aumento del ácido láctico, dando lugar todo ello también a una importante fatiga.

Beneficios de un ejercicio físico moderado

Frente al ejercicio físico extenuante, de lo que se trata es de practicar una actividad física moderada, pues los beneficios que se le han atribuido son múltiples:

·         Comporta un mantenimiento de la condición física y la salud global del cuerpo, además de aportar bienestar de cuerpo y mente a quien lo practica.

·         Mantiene en forma el corazón, evitando la aparición de enfermedades cardiovasculares.

·         Promociona el desarrollo muscular y, por tanto, mejora la fuerza y la resistencia corporales y también la elasticidad/flexibilidad del aparato locomotor.

·         Asimismo, favorece el fortalecimiento óseo.

·         Estimula el sistema inmune.

·         Facilita el control de peso.

·         Previene la aparición de enfermedades metabólicas del tipo diabetes mellitus, etc…

·         Mejora la autoestima y el rendimiento cognitivo, evitando la aparición de enfermedades de tinte psiquiátrico (depresión, ansiedad, etc.).

·         Aumenta, en definitiva, la esperanza de vida al aportar beneficios múltiples simultáneos al organismo.

Lo que debes saber…

·         Desde el punto de vista médico, hay que considerar al ejercicio físico extenuante como una verdadera agresión.

·         Los perjuicios pueden darse a nivel circulatorio, respiratorio, renal, metabólico y muscular, entre otros.

·         Frente al ejercicio físico extenuante, de lo que se trata es de practicar una actividad física moderada, pues los beneficios que se le han atribuido son múltiples.

 

Fuente: Mapfre


martes, 9 de marzo de 2021

Consejos para una buena salud sexual en la menopausia

 

¡Qué lejos se antoja pensar en las relaciones sexuales en la madurez cuando eres joven! Sin embargo, si la vida y la salud nos acompaña, una intimidad satisfactoria con la pareja puede ser eterna. Porque la receta mágica es tener una sexualidad sana, basada en la confianza de ambos, durante toda la relación. Y si eso es así, aunque se produzcan cambios físicos, hormonales o cognitivos, la salud sexual de ambos permanece casi siempre íntegra.

La menopausia es la última regla y el climatelio, la transición de la edad fértil a la etapa tras la menopausia. Dejando a un lado los condicionantes físicos en cada relación, que pueden tener que ver con la menopausia o con problemas de salud de diversa índole, más habituales con el paso de los años, aconsejamos a las parejas que trabajen la parte psicológica de la relación, los hábitos de vida saludables ayudan, y mucho, en este contexto.

Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que nos morimos y no debemos renunciar a las relaciones sexuales satisfactorias, aunque experimentemos cambios físicos. La menopausia también va asociada a un momento de la vida con cosas muy positivas que afectan a las relaciones sexuales, como que en general las mujeres tenemos más tiempo para cuidarnos, para ocuparnos de nuestras relaciones, dónde y cómo queramos.

Pero en lo que todos los especialistas coinciden es en la importancia de continuar e intensificar aún más si cabe los hábitos de vida saludables que deberíamos llevar toda nuestra vida. Por lo que respecta a la dieta se recomienda los alimentos de origen vegetal, puesto que contienen fitoestrógenos como el trigo. También se apunta a la conveniencia de consumir pavo, leche y chocolate por sus efectos estimulantes. Hacer ejercicio, añade, además de reducir el riesgo de hipertensión y facilitar el control del peso, ayuda a liberar melatonina, que facilita un mejor descanso, y endorfinas, que mejoran el estado de ánimo.

En resumen, agrupamos en diez los consejos para ayudar a las mujeres a vivir una sexualidad satisfactoria al llegar la menopausia:

·         Mantener una dieta equilibrada, rica en fibra y verdura y pobre en azúcares

·         Complementar la dieta con suplementos de origen vegetal (fitoterapia)

·         Hacer ejercicio de manera regular y con una intensidad acorde a las posibilidades de cada uno

·         Ejercitar el suelo pélvico

·         Llevar una buena rutina del sueño y descansar

·         Recibir una adecuada exposición solar, mínima en verano y prolongada en invierno

·         Facilitar la intimidad emocional con la pareja para encontrar un equilibrio sexual satisfactorio

·         Utilizar hidratantes y geles específicos para aliviar la sequedad vaginal y no descartar tratamiento hormonal si así lo recomienda nuestro especialista

·         Normalizar los cambios físicos que se producen y adaptar las relaciones de pareja

·         Apostar por una sexualidad sana, basada en la confianza de la pareja

Debemos entender la salud sexual como un bienestar físico y emocional, que no solo se refiere a la ausencia de enfermedad, sino que abarca el respeto a los derechos sexuales y al ejercicio de la sexualidad con respeto al propio cuerpo y al de la pareja.

  

Fuente: YoSalud