jueves, 5 de abril de 2018

Osteoporosis en el hombre


Durante mucho tiempo se ha considerado que la osteoporosis es una enfermedad propia de las mujeres, y aunque es cierto que el desgaste óseo es más marcado en las mujeres a partir de la menopausia y son éstas quienes la sufren principalmente, los hombres no son inmunes a ella y también pueden padecerla, aunque ciertamente con una menor incidencia, con una proporción de tres mujeres por cada hombre afectado.

¿En qué consiste la osteoporosis?
La osteoporosis consiste en el desgaste progresivo del hueso que hace que pierda resistencia y, por lo tanto, sea más probable que pueda sufrir una fractura. A lo largo de la vida el hueso se va desgastando y regenerando, pero en el hombre el hueso que se va depositando en la parte externa del mismo es tres veces superior al de la mujer, de manera que el mayor tamaño del hueso compensa el desgaste que se produce en el interior, haciendo que los hombre sean menos proclives a presentar fracturas a causa de la osteoporosis. Entre los 45 y los 70 años de edad los hombres pierden unos 100 gramos de calcio, mientras que las mujeres pierden unos 250 gramos. A partir de los 70 años el ritmo de pérdida de masa ósea entre ambos sexos se equipara.


La osteoporosis afecta a un 4-5% de los hombres españoles y se calcula que uno de cada cinco hombres con osteoporosis padecerá una fractura de cadera. Pese a que el porcentaje de fracturas por osteoporosis es mayor en mujeres, las complicaciones y la mortalidad tras ellas es superior en hombres.

Entre un 50% y un 60% de los hombres que padecen osteoporosis presentan algún trastorno que favorece la existencia de la misma, siendo los más frecuentes:
·         Hipogonadismo (déficit de testosterona)
·         Consumo prolongado de corticoides por vía oral
·         Hipertiroidismo
·         Hiperparatiroidismo
·         Alcoholismo crónico
·         Trastornos gastrointestinales que dificulten la absorción de calcio
·         Hipercalciuria (pérdida excesiva de calcio por la orina)
·         Tumores malignos
·         Inmovilización prolongada
·         Algunas enfermedades reumatológicas (artritis reumatoide, espondilitis anquilosante)

La edad, la baja masa corporal, la falta de ejercicio o una actividad física excesiva en la edad media de la vida pueden colaborar también a que se desarrolle una osteoporosis.

Diagnóstico
El diagnóstico de la osteoporosis en el hombre suele ser más tardío, ya que en general el paciente no acude a la consulta por síntomas de osteoporosis, dado que esta no da ninguno hasta que se produce una fractura, en general de cadera o vertebral, sin que haya habido un traumatismo de una intensidad suficiente como para causar la lesión sobre un hueso sano. Cuando se sospecha una osteoporosis en el varón se deben realizar las pruebas pertinentes, con una buena exploración física, una radiografía de la columna vertebral y las caderas, una analítica con un perfil bioquímico completo que incluya la vitamina D y el calcio, así como los niveles de hormonas tiroideas, paratiroideas, calcitonina y testosterona. Se debe realizar también una densitometría ósea, que permite cuantificar el grado de osteoporosis del paciente.

Tratamiento
Con respecto al tratamiento siempre se debe indicar la administración de calcio y vitamina D. El aporte de calcio en los hombres debería ser de 1 gramo al día antes de los 50 años y de 1,2 gramos a partir de esa edad, mientras que la vitamina D debe ser de 400-800 UI y de 800-1200 UI antes y después de esa edad respectivamente.

Es importante descartar causas de osteoporosis secundaria que puedan ser tratables, como el déficit de testosterona (salvo si son pacientes con cáncer de próstata y vigilando si existe hiperplasia benigna de próstata), el hipertiroidismo o el hiperparatiroidismo. En caso de hipercalciuria se deberá tratar con tiacidas para evitar la pérdida excesiva de calcio por la orina.

Si el paciente padece una osteoporosis primaria y con riesgo de fracturas, existen varios fármacos aprobados para el tratamiento como son el risendronato, el zolendronato, el ranelato de estroncio, la teriparatida y el denosumab. El uso de estos fármacos reduce el riesgo de fracturas en un 50%.

Prevención de la osteoporosis
Se puede prevenir la osteoporosis con una actividad física moderada y adecuada a la edad, asegurando un aporte de calcio suficiente y tomando el sol con precaución para formar vitamina D (se recomiendan 15 minutos diarios de exposición solar en cara, brazos o escote fuera de las horas de máxima intensidad solar). En caso de sospecha, es aconsejable contactar con un reumatólogo.


Fuente: DKV Salud

viernes, 30 de marzo de 2018

Cuidar la salud en Semana Santa


Protegerse de los rayos de sol, controlar las enfermedades crónicas y no olvidarse del ejercicio físico son consejos que ayudan a cuidar de la salud también en vacaciones.

Las de Semana Santa son las primeras minivacaciones del año para muchos, pero también un momento propicio para cuidar la salud. El concepto "vacaciones" invita a relajarse. Sin embargo, los especialistas aconsejan no bajar la guardia si se sufre alguna enfermedad crónica, como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto. En este artículo se ofrecen seis recomendaciones básicas para seguir un estilo de vida saludable durante las vacaciones de Semana Santa, además de algunas pautas para prevenir accidentes durante estos días de descanso, tanto en el hogar como en las carreteras.

1. No olvidar el tratamiento de las enfermedades crónicas
Las personas con enfermedades crónicas no deberían viajar sin un informe de su médico de familia que recoja qué afecciones padecen y qué tratamiento siguen. Llevar este informe es útil para quienes sufran diabetes, hipertensión arterial o colesterol alto, entre otros, por si les ocurre algo durante el desplazamiento y deben consultar a otro médico. Esto facilita mucho su atención fuera de su residencia habitual. 

También deben llevar su medicación, porque estar de vacaciones no quiere decir que no haya que tomarla, sino que debemos cuidarnos más. Y las personas diabéticas, igual que el resto de pacientes crónicos, deben seguir con su rutina. Hay que tener en cuenta que hasta un 20% de las personas que sufren alguna patología crónica ingresan en un centro hospitalario por un mal control de su enfermedad. Por ello, incluso en vacaciones, no hay que olvidar seguir con cumplimiento terapéutico.

2. Practicar ejercicio físico de manera saludable
Semana Santa también puede ser una oportunidad de oro para reanudar el ejercicio físico, si se había descuidado, ya que se dispone de más tiempo. Practicar ejercicio físico no significa ponerse un chándal y salir a correr. Puede ser cualquier actividad como la jardinería, subir una escalera o pasear... Estos días, si el tiempo acompaña, invitan a hacer más actividades de este tipo al aire libre, como excursiones a la playa o a la montaña, y a seguir la tradición de irse a comer la mona de Pascua (dulce típico de Aragón, Valencia, Cataluña, Castilla-La Mancha y algunas zonas de Murcia) a la montaña. 

La actividad física es adecuada tanto para las personas diabéticas, como para los que sufren hipertensión o para las personas con el colesterol alto. Además, mejora el estado de ánimo y ayuda a dormir mejor. Y para quienes acudan a procesiones o se decanten por caminar se aconseja que lo hagan con zapatos cómodos y, si sale una úlcera, realizar una cura de manera adecuada.

3. Mantener una alimentación sana y equilibrada
Las personas diabéticas, hipertensas, con el colesterol alto y, en definitiva, la población en general deben seguir con las buenas pautas de alimentación. Se debe contar lo que se bebe, porque se suele beber más. En estos días en los que hay una tendencia a relajarse con la comida, se puede servir la comida en platos más pequeños (muchas veces "se come con los ojos") y dejar de comer antes de estar saciados, porque la sensación de satisfacción siempre se nota cinco o diez minutos después de dejar de comer. Por este motivo, conviene parar, antes de notarlo, para no sentirse empachado. 

Se recomienda la Dieta Mediterránea e  incluir alimentos vegetales como los cereales (mejor en su opción integral), hortalizas y verduras, legumbres, frutas, frutos secos, aceite de oliva, consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos, huevos y una ingesta escasa de carnes rojas y derivados.

4. Dejar de fumar: la opción más saludable
En vacaciones, muchas personas se relajan y fuman más. Pero respecto al tabaquismo no hay ninguna concesión médica: lo mejor es no fumar nada. En los desplazamientos en coche, es muy importante no hacerlo, sobre todo si hay niños y mujeres embarazadas. De hecho, en EE.UU. se han hecho campañas que advierten de que, cuando se fuma en el automóvil, los pequeños tragan más humo que los conductores. Además, hay que evitar hacerlo a la vez que se conduce, porque distrae y es una causa importante de accidentes de tráfico, igual que sucede con el uso del móvil. 

Fumar se relaciona con el desarrollo de más de 25 enfermedades (entre ellas, bronquitis crónica, enfisema pulmonar y enfermedad cardiovascular) y es la causa demostrada del 30% de todos los cánceres (como pulmón, laringe y vejiga). En la actualidad, en España, el cáncer de pulmón supone el 18,4% de todos los tumores entre los hombres y el 3,2% entre las mujeres y su mortalidad supera los fallecimientos del cáncer de mama, próstata y colon juntos. 

5. Protegerse de los primeros baños de sol
El buen tiempo anima a tomar los primeros baños de sol. Pero la exposición debe hacerse con moderación y de forma progresiva, sobre todo para quienes tengan la piel clara. Por eso hay que utilizar protección solar. Hay la creencia errónea de que la insolación solo se produce cuando se está en bañador en la playa o en la piscina, pero en la calle también sucede. No hay que olvidar protegerse con sombreros y camisetas al hacer turismo de ciudad o al pasear; llevar gafas de sol, puesto que ayudan a prevenir las cataratas, las lesiones de retina y el cáncer de piel alrededor de los ojos; ni tampoco el uso de protector labial con filtro solar con Factor de Protección (FPS o EPF).

6. Disfrutar del descanso de forma sana
Muchas personas ansían estas vacaciones, convencidas de que con un pequeño descanso se librarán de todo el estrés acumulado. Y es que, debido a la actual crisis económica, se han endurecido las condiciones laborales de quienes tienen la suerte de permanecer en sus empleos. Jornadas más largas, menor remuneración o exigencia para ser más competitivos, es decir, realizar el mismo trabajo o más (por reducción de plantillas) con mayor eficacia y en menos tiempo, pueden acentuar algunos problemas psicológicos que acechan a los trabajadores. Sin embargo, depositar muchas expectativas y pensar que será estupendo no se corresponde con la realidad. Aunque es un tiempo adecuado, no es conveniente pensar que será un momento de total relax o felicidad.

Prevenir accidentes de tráfico y en casa
En los trayectos que se efectúan en Semana Santa, cabe recordar la importancia de llevar puesto el cinturón de seguridad en los automóviles y el casco, si se va en moto, para minimizar el impacto de los accidentes de tráfico, si los hubiera. Para evitarlos, es crucial respetar los límites de velocidad. Lo importante es llegar. En los viajes largos, se aconseja descansar cada dos o tres horas y media. Y, si algún ocupante se marea, es mejor sentarse en la parte delantera del vehículo y mirar hacia un punto fijo, realizar descansos periódicos y abrir la ventanilla con frecuencia para tomar aire fresco. 

Y quienes se queden en su domicilio, tienen la oportunidad de revisar los peligros que encierra su hogar. Más vale prevenir que curar. Los accidentes domésticos son una causa importante de enfermedad y muerte, además de los de tráfico. Entre los incidentes más frecuentes están los ahogamientos, las quemaduras por incendios o las picaduras de insectos. Además, hay que saber aplicar primeros auxilios, como la cura de heridas o la atención a la persona que se desmaya.

Fuente: Consumer